Ceguera selectiva, el caso de la pseudoizquierda

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A esta "izquierda" los acontecimientos mundiales no les han enseñado nada. (Foto: especial)

El aprecio que tengo por la autodenominada “izquierda”  mexicana puedo escribirlo en un sello de correos y me sobra espacio.  Este sentimiento no es gratuito,  es producto de  años de observar,  estudiar, analizar, evaluar, inspeccionar,  escuchar y leer  a estos personajes que, con sincera o hipócrita convicción, se denominan a sí mismos como de “izquierda”.  Son ya muchos años confirmando lo evidente, que  pase lo que pase, suceda lo que suceda, ellos siguen siendo incapaces de  entender lo que sucedió y sucede en nuestro país y en el mundo. 

   Cierto es que no se puede ser muy exigente con ellos, pues fuera de los integrantes de  cerrados círculos de  “intelectuales”,  constituidos en alguna de las tantas sociedades de alabanzas mutuas, el resto  tienen una  formación más bien mediocre,  y por sus mismas limitaciones  y peculiar formación  viven  aferrados a los dogmas, fobias  y entelequias que marcaron su  juventud,  dogmas transmitidos por otros personajes tan ignorantes y mediocres como ellos mismos. Sencillamente son  incapaces de quitarse las anteojeras ideológicas y liberarse de los grilletes mentales que les impiden ver la realidad, o quizá la intuyan pero no desean verla.

  A esta «izquierda» los acontecimientos mundiales no les han enseñado nada. Para ellos el fracaso de la URSS se debió no a su ineficiencia, corrupción y enormes contradicciones, sino a una mala aplicación de las bondades de la doctrina marxista-leninista. La pobreza de los países de Europa oriental no existió, la vida en la Alemania del Este, la irónicamente llamada Alemania «democrática», era realmente buena. Para estos nostálgicos del totalitarismo Cuba es el «primer territorio libre de América», y no lo que verdaderamente es, un enorme, pobre y barato burdel. La Venezuela de Chávez y Maduro  es «revolucionaria» y sus expropiaciones y censura son «necesarios actos de reivindicación nacional».  Para ellos la pobreza, la inflación, el racionamiento, los deficientes servicios y  el control absoluto por un Estado policíaco son mentiras propagadas por el perverso imperialismo.

  Para esta «izquierda» la solución a nuestros problemas está a la vuelta de la esquina, solo es cuestión de seguir las recetas del estatismo, el proteccionismo y el nacionalismo en su más primitiva expresión. El Estado como ente benefactor, protector y proveedor de empleos.  Nada de estudiar, esforzase, trabajar duro, superarse y competir. No, para nada, el Estado  debe proveer, el Estado debe proporcionar, el Estado debe darnos todo.

  Para esta izquierda, que se documenta en  los monos de unos despistados caricaturistas, en la lectura de rebasados manuales y en la prédica de algunos ayatolas que no se han dado cuenta que el marxismo-leninismo está en el basurero de la historia,   para esta izquierda, insisto,  las causas de que estemos en los últimos lugares en educación, las razones de nuestro atraso, de nuestra baja industrialización y nuestra pobreza se encuentran en la «derecha», en el imperialismo norteamericano, la  iniciativa privada, las transnacionales, la Iglesia,  Salinas, Calderón,  la “reacción”  (Lo que entiendan cada uno con eso) , la CIA, la OCDE , el Fondo Monetario Internacional y en estos tiempos de la 4T por la inefable “Mafia del poder”

  Incapaces de la menor autocrítica, para  esta izquierda la  ineficiencia de nuestra burocracia no es un problema de importancia, la incompetencia  y corrupción de nuestras autoridades no importa, el magisterio que vive en un paro cuasi eterno  y que se niega a ser evaluado para no exhibir su ignorancia no es culpable de nada, la pésima calidad de nuestros egresados universitarios no nos hace meditar nada, los sindicatos que solo sirven para cobrar cuotas y  proteger holgazanes no son culpables de nada, nuestras Universidades,  que brillan por su ausencia dentro de las cien mejores del mundo,  en su delirante imaginación son consideradas dignas de  compararse con cualquiera de la Ivy League.

 Para estos iluminados de la izquierda el  severo problema del alcoholismo en las zonas indígenas no motivo de preocupación,  los “usos y costumbres” que lo mismo bloquean los derechos de las mujeres que permiten la venta de niñas como “esposas” o sirvientes no es problema  y no debemos estigmatizarlos pues esas son sus costumbres. El incompetente maestro que no se prepara, el funcionario que transa, el funcionario que hace asignaciones directas a sus familiares y amistades, el agente que pide mordida,  el político que miente, el legislador que ni se entera de lo que vota, el obrero que amanece ebrio cada lunes, los incontables aviadores que viven del erario (y el que los puso ahí); esos no tienen la culpa.  

  Si el lector tiene dudas sobre lo anterior puede (intentar) leer los densos análisis  que pergeñan estos “izquierdistas” donde, pateando la sindéresis y  utilizando  una intransitable prosa que pareciera inspirada en Derrida y Guattari,  pretenden defender lo indefendible

No tienen remedio.