Sol invencible…

La palabra solsticio proviene del latín solstitium, en específico de ¨sol¨ y la raíz del verbo “sistere”, que significa detener. (Foto: especial)

“La ciencia no es solamente compatible con la espiritualidad, sino que es una profunda fuente de espiritualidad”

Carl Sagan

Ha llegado el invierno. Fechas sumamente importantes para la humanidad suceden esta semana. El pasado martes 21, a las 14:59, el sol acudió puntual a su cita anual, llevándose a cabo el solsticio de invierno.

La palabra solsticio proviene del latín solstitium, en específico de ¨sol¨ y la raíz del verbo “sistere”, que significa detener. El término se refiere a la época en la que el Sol se encuentra en uno de los trópicos, es decir, los puntos de la eclíptica se encuentran más alejados del ecuador. El solsticio de invierno es el día más corto del año.  Se trata del momento en que la tierra está más inclinada con respecto al sol, y por ello recibe menos luz.

En la cultura celta, la festividad del solsticio de invierno recibía el nombre de Yule.   Se celebra, según la cultura celta, el renacimiento del dios y los espíritus. Yule, era llamado la estación oscura, días de mayor intensidad del invierno y menor cantidad de luz solar.

Los antiguos celtas conocían que el árbol posee poder, y que ese poder no solo protege y ayuda a los árboles, sino a todo el entorno. Los bosques eran considerados sagrados, por todas sus valiosísimas funciones, fundamentales para el ecosistema y vida en general. Los encinos en especial eran muy sagrados, en la cultura germana y para los druidas; sacerdotes celtas guardianes de las tradiciones.  Cuidaban los bosques con especial esmero y respeto, basados en el conocimiento de unicidad hombre – naturaleza. Recogían el muérdago siguiendo un rito sagrado. Esta tradición, heredada a través de los siglos, fue inspiración para el actual árbol de Navidad.

los celtas acostumbraban en esta época adornar los árboles con guirnaldas y lazos, como símbolo de esperanza, amor y respeto a los árboles, en este tiempo en que no tiene hojas,  se les adornaba para que se sintieran amados y volvieran a dar frutos,   flores y abundante follaje.  De ahí proviene la tradición de adornar un pino con luces y guirnaldas (tradición que sería repudiada por los celtas pues la actual incluye cortar o mutilar un árbol que para ellos eran sagrados).

Para el druidismo el Yule significa la época de mayor cantidad de poder energético, ya que toda la energía del anterior ciclo muere y renace, por lo que en esta época los rituales mágico-míticos, tenían mayor importancia y eran más numerosos.

Las deidades de Yule son todos los dioses solares, deidades madres y la diosa triple (doncella, madre y anciana). En esta época las actividades mágicas están relacionadas con el fuego.

Los romanos también le daban mucha importancia al solsticio de invierno; celebraban   fiestas en honor a Saturno, el dios de la agricultura y la cosecha. Se les llamaban Saturnales las cuales originalmente transcurrían entre el 17 y el 23 de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno, el período más oscuro del año, cuando el Sol sale más tarde y se pone más pronto.

Los romanos, como ocurre actualmente en la Navidad, visitaban a sus familiares y amigos, intercambiaban regalos y celebraban grandes banquetes, que se compartían con todos. Durante estas fiestas, que se prolongaban durante siete días, los esclavos gozaban de una gran permisividad; podían vestir las ropas de sus señores y andar libremente sin recibir ningún castigo.

El 25 de diciembre era considerado por los romanos como el día en que se llevaba a cabo el solsticio de invierno, y le llamaban Bruma.

Existen referencias históricas de que en la Edad Media había grandes libertades en los templos. Es por esta razón que es muy probable que los distintos Papas, a largo de la historia, eligieran el 25 de diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús de Nazaret, con el fin de que los fieles cristianos se apartaran de las celebraciones paganas del solsticio de invierno.

La fiesta de la Natividad de Jesús vino así a ocupar el lugar de las fiestas saturnales, y otras propias del invierno en Roma. Fue en tiempos del emperador Constantino el Grande, que la iglesia propuso que el 25 de diciembre se celebrara el nacimiento del Salvador por su coincidencia con el festejo romano llamado Sol Invictus. Este sincretismo, de lo pagano con la adoración a Cristo, se da como ustedes saben, en muchas culturas.

Es por esto que se decidió que fuera el 25 de diciembre; pues era la gran fiesta de Roma, la fiesta al dios Sol. Así fue como la Iglesia bautizó como cristiana la gran festividad pagana de los romanos.

Jesús de Nazaret era un hombre culto. Era un hombre de conocimiento, que vino a enseñar el camino de la liberación. Combatió la explotación del hombre por el hombre, la desigualdad, el racismo y el clasismo. Se oponía a que un país dominara otro. Criticó fuertemente a la iglesia y a los sacerdotes que lucraban con el dolor y la fe de los creyentes.

Fue por ser diferente, por ser pensante, por no doblegarse al poder tirano e injusto, por predicar sobre un mundo diferente, que Pilatos mandó azotarlo, torturarlo, para finalmente clavarlo en una cruz.

El imperio romano, crucificaba a sus oponentes. Formaban filas de enormes cruces con todos los que luchaban contra la injusticia, por la libertad.  Eso es el por qué Jesús fue crucificado, y no de otra manera.

De haber seguido sus enseñanzas fielmente, sin alteraciones, seguramente el mundo sería diferente. Pero el poder religioso, el político y el ideológico, no podían permitirlo, ya que de hacerlo su poder hubiese desaparecido.

En un inicio la conmemoración del nacimiento de Jesús de Nazaret era celebrado por sus seguidores en la clandestinidad, Era un festejo que se realizaba para recordar los preceptos del maestro: convivir con amor, respeto al otro y conocimiento de la unicidad con todo y todos.  Fue a partir del siglo VIII que comenzó a celebrarse con la pompa litúrgica que ha llegado hasta hoy. En un inicio se encendían cientos de velas, en la actualidad, de manera simbólica, deseando acabar con la oscuridad.  se encienden millones de foquitos en iglesias, hogares, calles y centros comerciales 

 La celebración del nacimiento de Jesús de Nazaret, junto a la del renacimiento del mundo para los celtas, es la celebración más extendida en el mundo de occidente, la Navidad, las luces, las hogueras  recordando y honrando,  el sol invencible  ante la oscuridad.

El nacimiento de Jesús de Nazaret cambió el mundo. No al grado que él quería, pero su nacimiento influyó en la historia de la humanidad de una manera determinante.

El origen de los” Nacimientos” surgió en la época de Giovanni Bernardone (1182-1226), mejor conocido como San Francisco de Asís, quien fue el primero en instalar un Belén con personas vivas para ejemplificar el natalicio del niño Jesús.

La fecha exacta es desconocida, pero los investigadores creen que fue en 1223. San Francisco recorría los pueblos de su natal Italia para predicar la palabra. En ese invierno de 1223, andando cerca de Rieti, lo sorprendió la Navidad en la ermita de Greccio.  Ahí se inspiró y reprodujo el nacimiento del niño Jesús. Ayudado por otros clérigos, construyó una casita de paja, un portal y un pesebre, e invitó a los lugareños a integrarse en una escena viviente, con José y María, el recién nacido, pastores, y un buey y un burro para mayor veracidad.

 Tras lo expuesto anteriormente podemos observar como a los fenómenos del cosmos, se unen a los político- religiosos, muy fuerte y significativamente en estas fechas.

El ser humano siempre ha visto al cielo buscando respuestas a su existencia. El sol, fue concebido en prácticamente todas las culturas como la deidad principal. El dador de vida. El que siempre sale invicto, no obstante, la oscuridad quiera apagar su luz.

Por todo el orbe se encuentran vestigios arqueológicos, que, con precisión matemática, reciben al sol en el día en que este está en su cenit.

Para los antiguos pobladores de los asentamientos de la cultura maya, estudiosos de la matemática y la astronomía, el solsticio de invierno era un momento de gran importancia. Indicaba el nacimiento del nuevo sol, la llegada del invierno y la temporada de dejar reposar la tierra para su siguiente ciclo agrícola. Por ejemplo, Chichén Itzá, testimonio del conocimiento astronómico maya, edificación que es un calendario solar alineado con el eje de la tierra, nos muestra tanto en el equinoccio de primavera como en el solsticio de invierno, el gran conocimiento matemático y astral de sus pobladores.

Para los Mexicas, Quetzalcóatl no solo era el Señor del Sol, sino el propio Dios-Sol.

Uno de los más antiguos vestigios, que nos muestran la relación Humanidad- Sol, está en Inglaterra. Los arqueólogos consideran como probables las fechas de construcción entre el 3100 a. C. y el 2000 a. C. Stonehenge al parecer era un observatorio astronómico que servía para predecir las estaciones. Igualmente, con precisión matemática y trabajo de los astros. para estar puntuales en las fechas sagradas, el sol introduce sus rayos, hasta el altar milenario.

La humanidad siempre ha buscado la luz, no obstante, en ciertos tiempos pareciera la oscuridad reinar. Pero la luz, el conocimiento  han de vencer a la oscuridad.

El sol, la luz, el conocimiento guiaran los pasos de quienes queremos un mundo diferente; sin violencia, sin injusticias; con igualdad y paz.

Que la navidad sea llena de luz y felicidad para todos.  Que la luz sea en todas las mentes y corazones.