Pozos ilegales

146
En la cañada que baja de Villa Madero a la zona mezcalera de Etúcuaro se han expandido con velocidad extraordinaria los cultivos de aguacate a partir del cambio de uso de suelo. (Foto: especial)

A las 4 de la tarde, puntuales, llegaron los pobladores. La torre de perforación, sin embargo, ya no estaba ahí. La asamblea había sido convocada por segundo día consecutivo para conocer los documentos que amparaban la legalidad de los trabajos para taladrar el subsuelo.

Cientos de habitantes, mujeres y hombres, esperaron tener ante sus ojos las autorizaciones que Conagua otorga cuando concede aguas. Nunca llegaron, en su lugar como respuesta elocuente la torre de perforación estaba siendo desarmada y retirada del lugar.

En la cañada que baja de Villa Madero a la zona mezcalera de Etúcuaro se han expandido con velocidad extraordinaria los cultivos de aguacate a partir del cambio de uso de suelo. Es una zona que en ciertas áreas fue privilegiada con escurrimientos y una buena recarga hídrica. En la cañada se transita con rapidez del clima frío al templado. El pino y los encinales configuraban el paisaje de este territorio.

Configuraban porque en los últimos 10 años han sido desmontados los bosques y en su lugar han aparecido huertas. En el 2017 en el lugar conocido como la Cuesta del Chichis se propició un incendio que calcino más de 90 hectáreas. Casi de inmediato se instaló la huerta aguacatera. Sin embargo, la plantación se ha enfrentado a la disponibilidad del agua. La explicación del por qué es evidente, en las tierras altas de esta cañada existen más de 200 hoyas captadoras que concentran el líquido de riachuelos y escurrimientos serranos.

El desorden que ha imperado en la instalación de huertas ha propiciado que la disponibilidad de agua se haya reducido de manera dramática. Por eso cuando los pobladores de la tenencia más grande de Madero, Etúcuaro, —comunidad indígena— se percataron de que estaba perforándose en la Cuesta del Chichis para extraer agua, decidieron tomar cartas en el asunto.

El jefe de Tenencia y encargados del orden de localidades como el Terrenate, el Zangarro, el Sauz, las Cidras, Tocuro y Puerto del Eje se convocaron por segunda ocasión el viernes 28 de enero para impugnar, en caso de que así fuera, una supuesta decisión de Conagua para concesión de aguas profundas.

Nadie llegó, no hubo ningún documento probatorio, la respuesta fue la salida de la maquinaria ante la presión social.

El desorden ambiental parece no tener límites. En el caso de Madero el límite directo lo está ejerciendo la participación social a falta de una estrategia federal o estatal de contención. Y es que un despropósito como los incendios provocados lleva a la tala ilegal, y esta a su vez al cambio de uso de suelo, y este a su vez a la construcción de hoyas concentradoras de aguas, y cuando el agua superficial se agota van por las perforaciones profundas. ¡Es una dinámica devastadora que debe parar!

Este círculo fatal para el medio ambiente tiene en cada uno de sus eslabones operadores que obtienen ganancias, desde las personas que son pagadas para ocasionar el incendio, los beneficiarios de la tala ilegal y el desmonte, los instaladores de los sistemas de riego, los constructores de las hoyas, los perforadores de pozos y los inmobiliarios que venden las huertas a incautos y codiciosos que buscan invertir en el oro verde.

Todos actúan con plena impunidad a plena luz del día ateniéndose a que las leyes o no tienen manos para sancionar o francamente se corrompen y les otorgan el beneficio de la tolerancia y la omisión.

La respuesta social de la población ha parado la perforación del pozo de la Cuesta del Chichis. Los ciudadanos y sus autoridades han decidido mantenerse atentos, activos y organizados para impedir otro intento semejante. Reconocen, sin embargo, que el problema es de fondo, se trata de un ataque sistemático a los recursos hídricos de la región para aprovecharlos sólo en beneficio de algunos sistemas productivos.

En el municipio de Madero, sus localidades, incluida su cabecera municipal, están en los límites del equilibrio hídrico. Por eso las prácticas no sostenibles como el acaparamiento indiscriminado de aguas en hoyas y la emergente actividad de perforación de pozos (existe el reporte de al menos otros tres pozos en proceso de perforación), propician dificultades para que la población acceda a ella. Este desequilibrio, como ya se vio, es fuente clara de ingobernabilidad, un asunto que debe encender las alarmas en el gobierno.

Dato relevante:

Se ha podido confirmar, en el marco de estas asambleas ciudadanas por la defensa del agua, la participación de nuevos liderazgos ambientales. El secuestro del ambientalista Memo Gamiño el 6 de diciembre pasado no atemorizó, por el contrario, ha alentado y templado el carácter de los nuevos liderazgos.