SINDICALISMO CRÍTICO NICOLAITA: La imagen y los hechos

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Alfredo Ramírez Bedolla y Raúl Cárdenas Navarro. (Foto: especial)

Ante el supuesto proyecto de lograr la gobernabilidad en el Estado de Michoacán, hoy se hace evidente la insuficiencia del gobierno que encabeza Alfredo Ramírez Bedolla para sobreponerse a la crisis que dejó Silvano Aureoles Conejo, los pactos políticos han quedado a la luz, pues quienes encabezan la estructura gubernamental son personajes de extracción silvanista o priísta, que aseguraron mantener el control político en la entidad.

Se tiene como referente a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), una institución dedicada a la formación de profesionales que cambien las condiciones de vida de la sociedad michoacana y del país, a la par que propician el desarrollo económico del estado y logran la movilidad social. Sin embargo, la centenaria y humanista institución ha caído en una crisis de identidad, pues sus autoridades contraviniendo la esencia institucional, no han sido capaces de resolver los conflictos internos y se dedican a simular y mentir en reiteradas ocasiones.

Muestra de ello es la recién pactada revisión contractual 2022, llevada adelante sin la participación de las bases, ni el Consejo de Huelga por el comité revocado y encabezado por Jorge Luis Ávila Rojas, pseudo líder del Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana (SPUM) que en conveniente alianza con el rector Raúl Cárdenas Navarro, se han dedicado a la persecución política de los académicos que han manifestado su desacuerdo ante las ilegales prácticas desarrolladas al interior de la Universidad Michoacana, y al ritmo de la ley mordaza y del garrote, vulneran y ultrajan los Derechos Humanos de las y los trabajadores universitarios.

El presupuesto universitario es manejado a diestra y siniestra y las propuestas del rector y sus funcionarios son aprobadas con ligereza, avalado esto por un Consejo Universitario caduco, pues dos (profesores y alumnos) de las tres partes que lo integran debían haberse renovado desde hace más de un año, mientras que más del 50% del tercio correspondiente a los directores ha sido designado por dedazo, lo cual configura un escenario adecuado a las necesidades de la Rectoría. Se avalan y promulgan reglamentos con insuficiente participación, deliberación y análisis crítico entre la comunidad universitaria, abusando así de la supuesta autonomía universitaria.

Se debe entender que Raúl Cárdenas, el colega de Chapingo de Silvano Aureoles, dirige a la Universidad careciendo de identidad humanista e ignorando convenientemente el papel que la institución ha jugado en la transformación e historia de la sociedad michoacana y mexicana, pero ¿cómo es que el actual gobierno sigue asumiendo la misma postura de su antecesor?, pues es claro que se tienen compromisos para proteger a quienes colaboraron con el gobierno silvanista y estos siguen siendo moneda de cambio, sin reparar en las consecuencias hacia la comunidad nicolaita.

Es triste para los universitarios ver a personajes históricos ilustres, pero que como actores políticos ya están tan trillados, personajes que en un tiempo quisieron dotar de plena autonomía a la ilustre Casa de Hidalgo, pero al final mostraron su verdadero interés político metiendo a la UMSNH en una encrucijada, en la cual desde 1986 y hasta la fecha se sigue sujeto a la decisión de unos cuantos, como cuota de poder, sin sancionar a las malas autoridades y administraciones. Hoy se ve que se quieren cubrir con el manto del caudillismo cuando no han hecho nada por la sociedad michoacana, de ahí los conflictos de ingobernabilidad en Tierra Caliente y el que la Universidad haya perdido por completo su presencia como ente de cambio social, política que mantiene la administración de Cárdenas Navarro por medio de sus funcionarios y hacia la comunidad universitaria.

Los nicolaitas con memoria histórica y con conciencia hacen el reclamo para que se erradique la corrupción en todos los ámbitos de la Universidad Michoacana, pues la institución debe de ser ejemplo a seguir, ya que de ella emanan los profesionistas que dirigirán al gobierno, a las organizaciones públicas y privadas y harán posible el cambio de la sociedad.

La corrupción en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo cuesta millones de pesos a la sociedad y en su interior existen personajes que se ostentan como dueños de la institución, a semejanza de lo que sucede en el sindicato de académicos, SPUM, que hoy se encuentra secuestrado por personajes que se han prestado a la venta de los derechos laborales y la malversación de los recursos económicos propios del gremio; dejando de lado el interés colectivo, transgrediendo la Ley Federal de Trabajo y priorizando los acuerdos personales con la rectoría.

Se engaña al Ejecutivo estatal bajo el dicho de que la Universidad Michoacana está mejor que nunca, eslogan con el que se ha camuflado la falta de legalidad en la Máxima Casa de Estudios del Estado, simulando además ante el pueblo, a través de mediatizadas entregas de certificados de acreditación de diferentes carreras de la Universidad, que se cumple el encargo social, que contrasta con un limitado Plan de Desarrollo Institucional 2021-2030 (https://www.umich.mx/documentos/Normatividad/PLAN%20DE%20DESARROLLO%20INSTITUCIONAL%202021-2030.pdf) el cual, siendo además un documento rector para el desarrollo de los planes de desarrollo particulares de las dependencias universitarias, no habla ni media palabra de los problemas y asimetrías sociales prioritarios; ni de las vocaciones productivas, ni sus potencialidades; ni de los desafíos para participar de manera competitiva en un mercado altamente automatizado, ni de las áreas de oportunidades en ese ambiente; ni mucho menos de la atención de conflictos añejos de la población michoacana.

Pero eso sí, en los últimos dos meses se han intensificado los encabezados de los medios institucionales sobre la firma de convenios, la participación de las autoridades en foros estatales y nacionales, se incrementan las invitaciones y presencia del Ejecutivo estatal para que la institución sea un remanso de paz en el convulso ambiente que prima en la entidad. Esto no sería novedoso en la UMSNH de no ser porque en sus casi cuatro años al frente de la institución, el rector silvanista Cárdenas Navarro y sus funcionarios se dedicaron a hacer el mínimo esfuerzo por cumplir el encargo social, con el perfecto pretexto de la pandemia y a romper el estado de derecho en la institución.

Ahora resulta que el pasado 31 de marzo, el rector descubrió que “la construcción de una cultura de la paz debe originarse en las instituciones educación superior del estado”, quien escribió su discurso debió advertirle que una cultura para la paz comprende formar para la democracia, la justicia, los Derechos Humanos, la tolerancia, el respeto a la diversidad cultural, la preservación del medio ambiente y la prevención y resolución de conflictos, pero sobre todo predicar con el ejemplo.

Una sociedad ignorante siempre será presa de los abusadores y charlatanes, combatir la ignorancia y sembrar en la sociedad un acentuado espíritu de lucha social para erradicar los fanatismos es necesario, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo son; Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Melchor Ocampo, Isaac Arriaga, Rubén Romero, Samuel Ramos, Ignacio Chávez, y tantos ilustres nicolaitas y no el grupo de voraces y oportunistas rectores con sus serviles funcionarios de los últimos años y mucho menos el silvanista rector Raúl Cárdenas Navarro, antítesis del nicolaicismo.