El tipo de desarrollo imperante mata…

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Una de las principales razones por las que el agua se está terminando es la demanda excesiva. (Foto: especial)

Pareciera que el horario de verano trastoca los sueños. Es martes, despierto temprano y gracias a Twitter, me entero de que tembló en la región de la Sierra Oriente de Michoacán, entre Ciudad Hidalgo y Zitácuaro. Dicen que habló el Cacique (cerro muy conocido), o que quizás nazca un volcán. Lo cierto es que la madre tierra se dejó escuchar y sentir precisamente en la tierra a la que cada año puntualmente llegan las mariposas monarcas, frágiles, pequeñitas, pero fuertes y con un admirable sentido de orientación y sobrevivencia.

Viajan hasta 5,000 kilómetros a sitios específicos de bosques perennifolios en México, donde hibernan cerca de cuatro meses antes de emprender el vuelo hacia el norte para depositar sus huevos en el norte de México y sur de Estados Unidos y, así, dar paso a otra generación. Y todo esto está en riesgo, por la tala inmoderada e irracional de los bosques. La siembra de aguacate, la minería a cielo abierto, acuíferos sobre explotados, originan la desecación del subsuelo. Las placas terrestres se reacomodan, la madre tierra nos habla.

La tierra se deseca a tal grado, que no se pueden sembrar árboles, pues no hay con que regarlos, generándose así un círculo de muerte. No es castigo divino, ni nada sobrenatural. Es el resultado de las acciones indebidas de los humanos.

El agua se acaba, y si esto sucede no habrá más vida. No importa si hay petróleo, Uranio, litio, fierro, oro, o enormes inversiones turísticas o de otro tipo. No importa la riqueza material, nada puede generar vida, como lo hace el agua.

La escasez de agua es un problema grave. Es lo que se conoce como estrés hídrico: se produce cuando la demanda de agua potable es más alta que la cantidad disponible. Se ocasiona debido a que la calidad es tan baja, que su uso no es apto para el consumo humano. Y lo mismo se puede decir para los animales, plantas, producción de alimentos, etc.

Una de las principales razones por las que el agua se está terminando es la demanda excesiva; durante el siglo pasado aumentó más de siete veces; esto quiere decir que a medida que crece la población, crecen las actividades económicas, la industria, la generación de energía eléctrica y asentamientos humanos. En consecuencia, se presentan mayores requerimientos del vital líquido, señaló el investigador Fernando González Villareal, del Instituto de Ingeniería de UNAM, maestro en Ciencias y Doctor en Ingeniería por la Universidad de Berkeley en California. Primer director general de la Comisión Nacional del Agua y presidente fundador del Instituto Mexicano de Tecnología del agua.   Quien preciso que además de la demanda, existe una alteración en las cuencas hidrológicas debido a la actividad humana, la deforestación, urbanización, y otras operaciones que cambian el régimen hidrológico. Esto produce, por una parte, que haya más inundaciones en algunos segmentos de las ciudades y las cuencas; y por otra, que se tenga menos infiltración y por lo tanto menos agua.

Los lugares en que hay menos de 2 500 metros cúbicos de agua por habitante en un año, son sitios con estrés hídrico; alrededor de una tercera parte del mundo se encuentra en esta situación.

El calentamiento global juega un papel importante en el estrés hídrico, ya que se dan alteraciones en el clima, tales como variaciones en las lluvias, la temperatura, y el aumento de sequías; pérdida total de ecosistemas, escasez de agua en algunas partes, e inundaciones en otras. El uso responsable del agua es un factor de suma importancia. Sin embargo, las inmobiliarias, los especuladores, el mismo gobierno no valoran, ni cuidan los recursos hídricos.

Como se sabe, el Acuífero Yucatán, la más importante reserva de agua subterránea del país, se encuentra actualmente en condiciones de estrés por un aumento en el consumo de agua, cuyo ritmo es mayor al de recarga, y por la contaminación con excretas, aguas residuales, basura y plásticos que aportan actividades productivas como las granjas y el turismo. Es alarmante que muchas de estas granjas porcinas se han instalado en la Reserva Estatal del Anillo de Cenotes, tan relevante en términos culturales, geológicos y kársticos, de manera que su permeabilidad facilita el impacto contaminante del acuífero del que depende el abastecimiento de agua de la población de la península.

Al respecto, en mayo del año pasado, un grupo de niños mayas se opusieron a la operación de una granja de 49 mil cerdos en la Península de Yucatán, en un área cercana al pueblo maya de Homún, donde se encuentra la reserva estatal geohidrológica Anillo de Cenotes. Esa granja ocasionará contaminación al agua, emisión de contaminantes al aire y propagará patógenos.  Existe evidencia científica sobre los daños graves e irreversibles a la salud humana y el medio ambiente asociados con las operaciones a gran escala de granjas porcinas.

También se desarrollan en la región selvática algunos proyectos de agronegocios como la siembra de soya transgénica de grupos menonitas. Éstos usan agroquímicos que permean hacia el acuífero o se descargan en la laguna de Bacalar destruyendo el arrecife bacteriano, deforestan la selva, dañan los ecosistemas e intoxican tanto los cultivos de las comunidades como a los pobladores de las zonas cercanas.

Es inconcebible, se permita que, en esa importantísima reserva hídrica, esa tierra paradisiaca, se permita este tipo de industrias. Obviamente los cenotes, los ríos y el mar, se contaminarán, y por todas esas substancias, se irán acabando los arrecifes, miles de especies marítimas, e irremediablemente el azul turquesa ira desapareciendo, como está sucediendo ya en Bacalar.

Con el anuncio del Tren Maya todos estos procesos que ya empezaban a ser muy preocupantes para la vida de las poblaciones de la península se han incrementado. Con su construcción se ha provocado una enorme tensión, y los daños actuales, los cuales todavía podrían ser remediados, llegarán a catastróficos niveles de irreversibilidad. Todo esto ocurre justo en este momento en que el cambio climático amenaza a la península, la cual ha perdido buena parte de sus arrecifes y manglares, y ha quedado desprotegida ante eventos naturales como los que este cambio está provocando.

En la península se encuentran riquísimos yacimientos de agua dulce, los cuales están en alto riesgo de desaparecer, en aras del “desarrollo”.

Como ejemplo de lo que pasara a causa del tren Maya, les comento sobre una caverna descubierta entre la selva, el 9 de noviembre de 2016, por un conjunto de exploradores; la “Angry Wasp” o “Avispa enfadada” es el nombre de una gigantesca caverna subterránea localizada en la localidad de Xpu Ha, cuya entrada está justo por donde corre el nuevo trazo del Tramo 5 del megaproyecto Tren Maya, que va de Cancún a Tulum.

La entrada de esta singular cueva se encontraba semioculta por la vegetación de la zona, pero quedó al descubierto con los avances de la devastación de la selva, iniciada a finales de febrero pasado con motivo de la apertura de una “brecha” como parte de los trabajos preparatorios para la construcción del Tren.

El espesor del techo de la entrada de la caverna “Avispa enfadada” es de apenas dos metros y es, como otras cuevas, el sitio de dónde bebe el 45 por ciento de la fauna silvestre de la zona, ante la ausencia de ríos superficiales, detalla Roberto Rojo, biólogo y espeleólogo, señalando que el sitio es además refugio de murciélagos.

“Es muy importante entender que estas cavernas subterráneas son, en sí mismas, sistemas frágiles y saludables, muy hermosos, que están conectados con la selva, los ríos subterráneos y especies únicas, como la Dama Blanca, una de las dos especies de peces ciegos que existen en la Península de Yucatán, por ejemplo”, expresó. El biólogo y espeleólogo.

Por su parte, el también espeleólogo Guillermo D’ Christy, integrante del proyecto Cenotes Urbanos, con sede en Playa del Carmen, indicó que la existencia de esta caverna confirma lo advertido por científicos, académicos y organizaciones civiles, en torno a la inviabilidad de sacar adelante este tramo del megaproyecto Tren Maya, debido a la presencia de numerosas cuevas de este tipo, inundadas o semi inundadas, mapeadas e inexploradas aún, por donde corre la red de ríos subterráneos más grande del mundo.

“En el nuevo trazo van a salir más cuevas como esa, porque simple y sencillamente es el punto con el mayor número de cavernas subterráneas. No es algo que la ingeniería no pueda resolver, la tecnología puede resultar, pero no se está en tiempo, no se tienen los estudios, ni siquiera se tiene presentada la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para evaluar los impactos. Tampoco cuenta con autorizaciones de cambio de uso del suelo forestal”, expresó.

D’ Christy advierte que, evidentemente, para zanjar ésta y otras cuevas, los ingenieros militares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la empresa que ganó la concesión para el desarrollo de las obras, optará por rellenarlas o dinamitarlas para emparejar el suelo, con lo que destruirán sitios con una cantidad incalculable de vestigios arqueológicos y geológicos e información sobre los primeros pobladores de América, tesoros albergados en estas cavernas.

El espeleólogo comenta que precisamente en la caverna “Angry Wasp” se observó en estos días a personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizando prospecciones y, probablemente, rescatando vestigios, lo que hace temer que la cueva sea rellenada o destruida.

El proyecto del Tren Maya promete “desarrollo” para atraer inversiones, urbanizar y dar empleo y sacar de la pobreza a poblaciones.  Las cuales han señalado repetidamente que “ellos ya tienen trabajo,- no empleo- y que están a gusto con sus modos de vida.  Señalan que los agronegocios, el turismo masivo, la venta indiscriminada de sus playas y territorio, no traerán desarrollo, sino la muerte del ecosistema traerá pobreza, contaminación a la tierra, cenotes, ríos y mar. Nos traerá basura y despojo de nuestras tierras.

  Indudablemente, a causa de la contaminación producto de las granjas, cultivos transgénicos, enormes hoteles, fraccionamientos, centros comerciales, casinos, y desechos orgánicos e inorgánicos producidos por los turistas y miles de personas que llegarán a la península, no existirá más esa riqueza hídrica. Por qué el agua contaminada, trae enfermedades y muerte.

Tal parece que todos estos argumentos no importan. Lo que importa es recibir divisas, atraer inversiones, sin importar los daños que se caucen.  Mientras los habitantes dueños de esas tierras se quedan sin su tierra. Los miles de “empleos “ofrecidos por el “desarrollo”, serán de jardineros, recamareras, albañiles, prostitución, narcomenudeo, etc.

Por cierto, en términos de contaminación, el mismo tren aportará el equivalente a las emisiones de 139,461.5 autos sedan o al 8% de las emisiones generadas por los automóviles particulares de la Ciudad de México. Todo ello ocurrirá en un territorio sumamente valioso y a la vez de gran fragilidad. Cabe decir que la propia MIA señala que habrá que hacer estudios más detallados para asegurar que el paso del tren por el Anillo de Cenotes no provocará un colapso. En un suelo tan poroso y quebradizo, el paso constante de trenes cargando 10 millones de toneladas y 221 mil pasajeros al año, a velocidades de 120 y 160 km/h respectivamente, no parece tener condiciones de funcionar. Solamente en los trabajos de preparación del terreno ya se han tenido derrumbes y, sin tren de por medio, la carretera Cancún-Tulum se hundió por estar construida sobre una caverna, como hay cientos en la posible ruta del tren.

Es inentendible, lo que se hace en aras de obtener ganancias, sin importar acabar con ecosistemas, vestigios arqueológicos de incalculable valor y con una de las reservas de agua más importantes del mundo.

Termino citando al gran Emiliano Zapata; “Voy a decir verdades amargas; pero nada expresaré a usted que no sea cierto, justo y honradamente dicho”.