SINDICALISMO CRÍTICO NICOLAITA: ¿El poder en las universidades ya está al alcance de las mujeres?

212
Entrada a la UMSNH. (Foto: especial)

Esta fue la pregunta con la que la Dra. Beatriz Rodríguez, investigadora de la Universidad Autónoma de Sinaloa, cerró su participación en la videoconferencia de la presentación del libro “¿Por qué no hay rectoras en México?”, construcción de liderazgos de mujeres en seis universidades públicas: Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit y Sinaloa”, llevada a cabo el miércoles pasado. Durante el desarrollo de la presentación del libro, participaron varias especialistas en estudios de género en el ámbito de las Instituciones Educativas de nivel Superior, participantes además de la Red de Enlaces Académicos de Género de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

La Dra. Rodríguez refirió que hacía cuatro días que había publicado en Facebook la invitación al evento y que estaba sorprendida de que se hubiera compartido 665 veces y que se tuvieran 200 comentarios, lo cual denota que entre existe interés en el tema, quizá de las propias mujeres trabajadoras académicas y sus pares varones y muy probablemente por el hecho de que se reconoce que los espacios de las Rectorías en las Universidades Públicas Estatales (UPE´s) han sido ocupados mayoritariamente por hombres.

De estos mismos comentarios, tuvo la oportunidad de realizar un breve análisis; en donde las y los participantes reflexionaban sobre la poca representación que tienen las mujeres en el poder universitario llegando algunos a conclusiones tajantes como el que sentenció que no había rectoras “porque los gobernadores no quieren, pues ellos deciden quién sí y quién no. Es una gran mentira que los consejos de las universidades decidan, esos están para cobrar”.

También se reflexionó sobre si las mujeres estaban suficientemente representadas siendo en algunos casos, la mitad de la planta académica y que por lo mismo era raro que no se encontrara una sola candidata con perfil para el puesto. Se identificaron una serie de obstáculos y desafíos que enfrentan las mujeres para llegar a espacios de poder en el ámbito de las IES.

Y es que como bien resaltó la Dra. Rodríguez sobre el texto de Lourdes Pacheco Ladrón de Guevara, muchas veces las mujeres que asumen el liderazgo universitarios, en la Rectoría, como funcionarias o como directivas, se sienten observadas y presionadas por realizar adecuadamente su encargo y demostrarlo, pero también porque “cambiar la forma de ejercer el poder es un reto al que se enfrentan, porque llegan a la rectoría, que lejos de significar dejar todo como está implica cambiar las representaciones y las prácticas institucionales, relacionadas con la forma de ejercer el poder”.

Al comentar sobre el tipo de liderazgo que se ejerce, Patricia García de la Universidad de Guadalajara identifica dos tipos; “el autoritario, de control, influencia, obediencia y lealtad ciega al jefe y el otro es más horizontal, que busca la cooperación” y mencionó que el primero era más característico de los varones, mientras que el segundo de las mujeres. Sin embargo, se debería decir que en las IES se puede identificar que algunas compañeras ejercen el liderazgo desde la primera perspectiva, pues es la única forma en que se concibe se pueda llegar y ejercer. Por otro lado, en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, se identifica que las mujeres que ejercen un liderazgo autónomo en sus espacios se les tilda de mandonas e incluso de impulsivas.

También comentó que los antecedentes de su estudio se remite a las primeras mujeres sindicalistas, pues además de haber sido despedidas por sindicalizarse estaban tenían una baja representación en la organización sindical y no es de extrañarse, en el caso del Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana, SPUM, sólo a los 44 años de la organización gremial es que una mujer llega a la dirección sindical por el hartazgo en el atropello de los Derechos Humanos y laborales del grupo en el poder y las autoridades, es decir, en el marco de grandes tensiones entre los intereses de los grupos sindicales y los de los grupos en el poder como no se habían visto en la historia reciente, una situación inédita que requería medidas inéditas, pero que no del todo fueron bien acogidas.

Y es que no sólo se lucha en contra de la aplanadora patronal, sino a lo estructuralmente establecido, es decir, cambiar las representaciones y las prácticas institucionalizadas en la organización sindical, además de enfrentar el reto de no poder dialogar entre los grupos y articularse entre sindicalizados. Aun reconociendo que cada grupo ha hecho contribuciones trascendentes para la organización sindical y que hay otros que a la par han hecho mucho daño, pero no existe la voluntad de reconocer o quizá ignorar que existen habitus que condicionan y preservan la rivalidad y hacen imposible la unión de la que habla el lema del SPUM “Unidad, democracia e independencia sindical”.