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Notas sobre la evolución

De entrada inicia afirmando la vigencia de la teoría de la evolución formulada por Darwin y la selección natural como explicación de la supervivencia de los individuos más fuertes o adaptados. (Foto: especial)

«La ociosidad es la madre de todos los vicios», reza un dicho popular. Tiene mucho de cierto, pero esa es solo la mitad de la verdad, la otra mitad es que el disponer de tiempo libre nos permite, sin sentimientos de culpa, dedicarnos buscar, investigar, hurgar y con frecuencia encontrar algunos textos interesantes.

Revisando temas me encontré un interesante ensayo que habla sobre la evolución. https://pacotraver.wordpress.com/2008/10/29/la-seleccion-natural- por si a alguien le interesa consultarlo.

El artículo es largo, en ocasiones denso, por momentos abusa de un lenguaje técnico incomprensible para el no médico, pero en lo general está bien hecho.

En él se habla esencialmente sobre el concepto «evolución» dentro del contexto darwiniano. Por considerarlo de interés para un amplio sector de lectores describo a grandes rasgos los principales argumentos que arman este ensayo.

De entrada inicia afirmando la vigencia de la teoría de la evolución formulada por Darwin y la selección natural como explicación de la supervivencia de los individuos más fuertes o adaptados.

Acepta sin embargo que la teoría de la evolución es una teoría incompleta porque aún no hemos sido capaces de dilucidar todo, en especial lo que respecta al papel del azar y de la determinación.

La evolución es sinónimo del cambio, es por tanto una teoría que explica cómo y en qué condiciones se ha producido (o se producirán) esos cambios que afectan tanto a las especies conocidas como a la formación de otras nuevas y las razones por las que casi el 99% de las especies se han extinguido. También explora los caminos o ramificaciones por las que discurre ese cambio; un cambio que no puede operar hacia atrás y que está obligado a seguir la flecha del tiempo. Por ejemplo, es imposible que el hombre evolucione en el futuro hacia una forma de gusano o que un gusano se transforme en homínido. La razón es porque la evolución no puede desdeñar los diseños anteriores, por lo que cualquier cambio en un vertebrado no puede transformarle en un invertebrado, del mismo modo, ningún mamífero puede desechar su cerebro límbico y transformarse en un reptil.

La selección natural es el mecanismo fundamental que hace posible ese cambio, se trata de la selección del más fuerte, del más adaptado; la evolución penaliza a los individuos débiles o mal adaptados en beneficio de los más fuertes o adaptados. A riesgo de recibir una andanada de insultos me parece que esto aplica también a las naciones.

En este ensayo se menciona algo que es de vital importancia para entender el fenómeno de la resistencia bacteriana y la imperiosa necesidad de que exista una legislación para la prescripción de antibacterianos. Va el dato: La escherichia coli es una bacteria que se reproduce a una velocidad enorme en un medio o cultivo adecuado, pero esta reproducción puede verse afectada si el cultivo carece de histidina (un aminoácido) o si le agregamos una solución de estreptomicina. En presencia de la estreptomicina prácticamente todas las bacterias morirán, pero los 20 o 30 ejemplares que queden vivas a su vez se reproducirán rápidamente transmitiendo a su descendencia la resistencia a la estreptomicina. Al cabo de un cierto tiempo toda la colonia será portadora del gen de resistencia a la estreptomicina que se ha visto así premiado por la selección natural.

Como puede verse en este ejemplo, la selección natural se limita a privilegiar a unos genes en detrimento de otros, pero no prejuzga en ningún caso hacia donde se dirigirá.

La selección natural es un proceso ciego, carente de intencionalidad, inconsciente, en el sentido de que no puede proceder de ninguna conciencia supraindividual, pero es un proceso creativo y no es completamente azaroso, (aquí puede caerme otra lluvia de descalificaciones) en realidad es un proceso probabilístico que contiene elementos determinados, la selección natural y elementos de azar, como la deriva genética, la recombinación y las mutaciones.

El papel que se le reserva al azar es concretamente en la recombinación genética que sucede en la meiosis (división de células germinales que reduce a la mitad los cromosomas) y después en la formación del cigoto (célula formada por la unión de una célula sexual masculina y otra femenina). Después de esto la filogenésis toma el mando e inexorablemente un embrión de gallina desarrollará alas y un embrión de pescado desarrollará escamas. Por eso sabemos que los peces y los humanos tenemos algo en común, durante nuestra época fetal desarrollamos branquias que luego quedan atrofiadas y se convierten en pulmones, pero la evolución sigue hacia delante, un hombre-pez sería incompatible con la vida. La evolución no puede operar hacia atrás.

Para aquellos inconformes con la sucinta explicación que da el Génesis, este artículo resultará interesante.

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