DEBATAMOS MICHOACÁN: El patriarcado: mandatos y potencias

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En memoría de víctimas de odio y LGBTFOBIA en la Fuente de Plaza Valladolid. (Foto: ACG)

El 17 de mayo se conmemora en el mundo, en México, en Michoacán y en diversas ayuntamientos que han aprobado este día para reconocer la lucha contra la Homofobia, Transfobia, Homofobia, lesbofobia y Bifobia; en Michoacán el Día Estatal de Respuesta contra la Homofobia, fue aprobado en el 2013, derivado de las acciones que ejecutaran diversas organizaciones encabezadas por Grupo de Facto Diversidad Sexual en Michoacán, acto que se conmemora por primera ocasión en la sala de recepciones del H. Congreso del Estado, hoy salón Generalísimo Morelos.

Hoy, dicha fecha, debe de renombrarse para su inclusión de todas las identidades tanto por orientación sexual como por identidad y expresión de género. Los derechos sexuales y los derechos reproductivos, debemos de recordar son derechos humanos, por lo que se requiere de un nuevo decreto que genere con precisión las fobias que viven cada uno de los grupos, porque si bien las fobias se sustentan en la desigualdad, diferencia, injusticia social, discriminación, lo están también en la opresión y en general tienen su base en el patriarcado.

Pese al avance de los grupos sociales organizados por su orientación sexual y la identidad de género, y expresión de rol de género, existen aún categorías que continúan invisibilizadas por el genérico de la población; a pregunta que realice a diferentes personas sobre su conocimiento de dichas nomenclaturas ninguna de las personas supo identificarlas de manera adecuada, hay una confusión sobre el acrónimo LGBTTTIQ+ y la norma sexual, hago un repaso: mujer y hombre cisgénero (heterosexuales), mujer y hombre trans (transexual y transgénero), trans no binario, persona no binaria, mujer intersexual,  hombre intersexual, demi mujer, demi hombre, agénero, género fluido, queer.

Si bien existe ya un reconocimiento jurídico de las identidades sexuales que estuvieron emergentes, también hay que decirlo, la población sigue ubicando un binario homoerótico homosexual/lesbiana, cuando existe una diversidad social, cultural y sexual que nos explica la existencia de un pluriverso y diversidad sexual, frente a un posicionamiento universal y el binario sexual que se vincula con el patriarcado, la globalidad y el mercado.

A lo largo de la historia, existen momentos de mucha tensión contra el ejercicio de la sexualidad y el género no alineado, mecanismos de control que desde el estado controlan lo normalizado versus lo anormal. Durante décadas existe una lucha permanente por la defensa de los derechos de las comunidades de género diverso, existen avances y es innegable, tanto en la normativa, como en las estructuras operativas, como en el diseño de la política pública, solo es importante pensar en los procesos históricos para la comprensión de esa lucha y de sus impactos y beneficios en las nuevas generaciones, yo pienso que esa lucha se dio en un proyecto de sostenibilidad para aquellas generaciones y para las que vienen como en el caso de la infancias trans, pero también en el marco del modelo de los fines de los derechos humanos que son progresivos. Por ello, considero que se debe medir ahora el índice de inclusión de la orientación sexual y la identidad y expresión de rol de género.

En la posmodernidad, y no solo en ella, sino en la transmodernidad como expresa Enrique Dussel, es fundamental transitar a una nueva sociedad bajo algunos principios: modificar el consumo, así como la mejora de la intersubjetivación y desde luego seguir trabajando para echar abajo el género, y es que, se hace indispensable para evitar continuar con la opresión y colonización, de quienes viven en la llamada orientación sexual e identidad y expresión de rol de género diferente a la hegemónica, continuar con una lucha fuerte y sostenida, que por cierto lleva ya más de cuatro décadas en la demanda de sus derechos y libertades, en México.

El movimiento social que se genera a lo largo y ancho de la geografía mexicana nos indica que la diversidad sexual y de género (concepto paraguas que permite la inclusión de las diversas identidades sexuales, ya señaladas en párrafos anteriores) ha ido avanzando en su lucha social en contra de la trasgresión de sus derechos y también de las opresiones que se mantienen vigentes como la invisibilidad, estigma, prejuicio, violencia, discriminación, el hábitus y la muerte, ya reconocida ampliamente por organismos internacionales como la Organización de Naciones Unidas (ONU), Organización de Estados Americanos (OEA), incluso en nuestro territorio.

Desde el plano internacional, los organismos públicos de dimensión universal como la ONU, nos plantean en la “Agenda 2030 Objetivos del desarrollo sostenible”, que sus 17 objetivos, están sustentados en un solo principio rector: “que nadie quede excluido”. Es decir, para que ello se cumpla, debemos de hacer llegar los beneficios de dichos objetivos a todos las personas, con independencia de su orientación sexual o identidad de género;  hacerlo, es el reto de la normativa, de las estructuras operativas y del diseño de política pública, pero también de los procesos de identificar el devenir de un nuevo modelo de sociedad sin prácticas de consumo en el marco del hedonismo y prácticas individualistas efímeras y líquidas, para transitar a un diálogo sustentado en la horizontalidad que permitan el reconocimiento de las diferencias y aceptar que unos y otros somos iguales, es decir, la alteridad, la intersubjetivación, así como tolerancia y respeto.

En este siglo XXI, han sido al menos tres momentos en la toma de decisiones de la ONU, que han marcado el trabajo internacional a favor de las poblaciones LGBTTTIQ: en 2011, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, adopta resolución donde reconoce que existe violencia contra personas LGBTI, por lo que se pide a los estados miembros de la ONU, investiguen y deroguen normas que criminalicen la homosexualidad, promulguen leyes para prevenir la discriminación. 

En 2013, el Alto Comisionado de Naciones Unidas de los Derechos Humanos, lanza campaña “Libres e iguales” para crear y desarrollar consciencia sobre no generar violencia, discriminación y otras violaciones a los DDHH a la población LGBTTTIQ. En tanto que, en 2015, se genera una declaración conjunta de 12 entidades de la ONU, quienes convocan a los Estados miembros a actuar urgentemente para acabar con la violencia y la discriminación contra los adultos, adolescentes y niños LGBTTIQ. “Nos sigue preocupando gravemente que, en todo el mundo, millones de personas LGBTTIQ, las que son percibidas como LGBTTTIQ y sus familias, sean víctimas de violaciones generalizadas de sus derechos humanos. Esta situación es alarmante y es por ello que deben tomarse medidas al respecto”.

Para la atención de la Agenda 2030 los ODS, se han realizado acuerdos en donde el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, será quien asuma el liderazgo de los esfuerzos para desarrollar un Índice de Inclusión LGBTTTIQ. El objetivo es y será durante los próximos años medir los resultados de desarrollo para el segmento de población LGBTTTIQ e informar políticas, programas e inversiones para fortalecer la inclusión de los derechos de quienes viven una orientación sexual diferente a la hegemónica o identidad y rol de género.

El índice de inclusión contrae el compromiso de: 1.- una mayor participación política y cívica; 2.- educación; 3.- seguridad personal y violencia; 4.- bienestar económico.

En materia educativa se tiene que trabajar para revisar los datos relacionados con la violencia dentro de la escuela: tasa de acoso escolar; política contra el acoso escolar; implementación de la política contra la violencia; política contra la discriminación; implementación de la política contra la discriminación. Adicionalmente contar con: planes de estudio inclusivos; despenalización de la orientación o identidad de género; reconocimiento legal de los géneros.

En lo que hace a la participación política y cívica: inclusión estadística; sin leyes restrictivas; OSC para la población LGBTTTIQ; presencia de las OSC de la población LGBTTTIQ; Comunidad LGBTTTIQ en el Congreso; sin mecanismos de opresión por parte de la población.

En lo que respecta a cuestiones económicas: normas para la no discriminación en el empleo y su implementación; atención a denuncias y quejas de discriminación laboral de la población LGBTTTIQ; tasa de desempleo; autonomía económica de las mujeres; tasa de pobreza; ingresos individuales; igualdad en los beneficios; empresas de personas LGBTTTIQ o para beneficio de ellas.

Por lo que toca a la salud: protección contra la discriminación y estigma del paciente; protección de historia clínica; consentimiento informado; quejas por discriminación de pacientes; aceptación del personal de salud con respecto a las personas LGBTTTIQ; detección de enfermedades crónico degenerativas e infecto contagiosas, así como a enfermedades de salud mental (depresión, etc).

En materia de seguridad personal y violencia: intervenciones médicas para la normalización; terapias de conversión; que exista normativa contra delitos por odio, discriminación o incitación a la violencia; diferentes dimensiones de la violencia contra las personas y contra los defensores de sus derechos y periodistas a fines; asilo político; capacitación al sector judicial; confianza y acceso a la justicia; seguimiento y esclarecimiento de los actos de violencia a personas LGBTTTIQ.

Debemos seguir avanzando en colocar en el ámbito internacional la Convención de los Derechos de las Personas de la diversidad sexual; es un trabajo permanente, que no termina con una sola acción.

Mi reconocimiento a todas las organizaciones de la sociedad civil que impulsan acciones para visibilizar estas fechas y que se comprometen a trabajar en el día a día a favor de sus pares del acrónimo LGBTTTIQ+; de igual manera un reconocimiento a las autoridades que se sumaron a estas tareas en Morelia, La Piedad y Zamora; espero que en otras localidades se organicen con amplio compromiso de continuar con la lucha social.