LA TENSIÓN ESENCIAL: Colectiva Calandria y el Slam de Poesía para Morras

130
Victoria Equihua. (Foto: especial)

El cuerpo es el primer territorio de lucha, es el primer escalón del   combate cotidiano, la manera en que vivimos y convivimos desencadena una serie de poesías pocas veces contadas en donde las palabras escritas más que símbolos de nuestra lengua, son cosmos no descubiertos que nos encaminan a soñar la realidad de manera diferente.

Y es que, la forma en la que nos adueñamos de nuestras propias palabras implica una poética de nosotras mismas, es autoexplorarnos y denunciar todo lo que nos atraviesa; así, si tuviera que definir el Slam, eso sería, la expresión poética viva que ruge de la garganta de mujeres para reclamar su propio espacio.

“El Slam puede ser muchas cosas incluso una batalla contra nosotras mismas, pero nunca una batalla contra las demás”, dice Carolina Herrejón

Colectiva Calandria son Carolina Herrejón, Abril Cira, Victoria Equihua y Emilia Solís, que si bien no se definen a ellas mismas como gestoras culturales, yo las definiría como promotoras del vivir, del amar y del crear espacios de enunciación seguros para todas las mujeres que deseen compartir sus experiencias. En concreto, el Slam de Poesía para Morras surge del deseo y la necesidad de Carolina de crear un espacio en donde pudiera sentirse segura hablando y siendo la poeta que es.

Y hay que aceptarlo y enunciarlo, existe una reproducción de violencias sistemáticas en los espacios mixtos que se diluyen en los espacios separatistas, por lo que un slam solo para mujeres es un espacio de creación para la palabra y para la poesía, pero también para todas nosotras, porque el espacio somos todas las que al juntarnos desencadenamos nuevas perspectivas políticas que son valiosas de ser escuchadas.

Acudir a un slam es un suceso en el cual una atraviesa por muchos nuevos descubrimientos. Además de percibir cómo las poetas encuentran el poder sobre su voz y su cuerpo, la escucha activa en la oscuridad nos permite enfocarnos en la mujer que narra un suceso donde deja expuestos sus miedos, sus gozos, sus vivencias y lágrimas. Nosotros como escuchas entramos en una dinámica de nuevos hallazgos, lo cual nos permite descubrir los universos inimaginados que existen dentro de la mujer que habla.

Y a pesar de que al final del Slam se determina una ganadora, el espectador realmente no se encuentra interesado en el triunfo, sino que acude por la emoción de oír cómo se despiertan las pasiones en las participantes, porque al final del encuentro te descubres amando las imágenes que las concursantes revelan de sus propias vidas. Amas que las palabras se transformaron en más que ideas sobre el papel.

“La poesía no son las estructuras que nos han dicho que son, la poesía nos envuelve en lo cotidiano y en la vida y vivimos en los lenguajes que nos atraviesan, la poesía es el vivir y levantarte en este mundo putrefacto”, dice Abril Cira

Abril Cira dice que la apertura del espacio es tanta que cualquiera que tenga un poema, una idea o cualquier texto puede subir a decirlo y bueno, es cierto, el espacio de enunciación seguro se ha expandido lo suficiente como para que podamos considerarla una disciplina que nace de la academia, pero se rebela contra ella, es una ruptura poética, una avanzada artística contemporánea. La figura del poeta no es inalcanzable, se vuelve una extensión natural y completamente asequible para el universo femenino.

“Es un acto de venganza histórica, no somos musas de la poesía, somos poetas y lo que decimos es poesía, y reflexionamos y hacemos crítica pero no del modo del que nos han dicho que tenemos que hacerlo para validarnos”, señala Victoria Equihua

Victoria Equihua remarca que la diferencia entre este y otros movimientos es que los textos surgen de nuestro imaginario, de nuestra culpa, rabia y necesidad creativa. También es compartir la poesía con las amigas y con las desconocidas que leemos como semejantes, y el cómo en ese espacio prestado se gesta lo que en realidad nunca nos dicen, que eso también es un lugar del que surge la poesía y no nos interesan los demás ni cualquier otra validación y es tan real que vienen otras y se suman y se animan a subir al escenario a hablar.

Colectiva Calandria organiza el Slam de Poesía para Morras así como sus talleres de forma tan amable para todas y para ellas mismas, porque como colectiva se aman y aman a cualquiera que se para a enseñar su bravura frente a todas, porque ¿acaso no se ama al que comparte, al que sueña, al que lucha diariamente? La poesía para morras no suma al currículo, sino que suma a la vida de cada una de nosotras.

Para ellas no es necesario un lugar estable porque, en sus palabras, la poesía no tiene que entrar en un lugar, lo que se busca es adueñarse de cualquier espacio para ir sembrando semillas y eventualmente irse a sembrar a todas partes y rincones porque eso hará que florezcan las demás. A su vez, nos damos cuenta de que los espacios solo existen para que una variedad de cosas ocurra y hay momentos en los que nos toca acontecer a todas nosotras.

 Lo efímero que puede llegar ser el slam me asombra y me deja perpleja, pero eso también es parte de vivir, del moverse constantemente desde lo que somos, vivimos, hacemos y pensamos. Encontrar un refugio en la palabra puede ser una aventura o un viaje, y también ciertamente la experiencia del hablar y expresarse es una suma de espectáculos; no obstante, cada momento que pasamos en este refugio, nos da la certeza de que el reconocimiento de nuestro propio espíritu puede implicar que realmente no hay un resultado, sino simplemente el reconocimiento de la palabra y nuestra voz.

La palabra siempre está presente en todos los lugares, y dentro de la gestión también está la gestión de nuestras propias vidas.