Al rescate del internado de Pátzcuaro

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Internado No. 3 “Melchor Ocampo”, de Pátzcuaro. (Foto: especial)

El Subsistema Educativo, en la modalidad de internados de enseñanza primaria, fue un proyecto educativo, bien planeado, con objetivos claros y precisos. Diseñado por verdaderos educadores que colaboraban con el General Lázaro Cárdenas del Rio (1895-1970), entonces presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Estas verdaderas escuelas de tiempo completo poco a poco las han ido cerrando, dejando a miles de niñas y niños, hijos de familias marginadas, pobres y miserables sin ninguna oportunidad de estudiar la primaria, en el caso del Internado No. 3 “Melchor Ocampo” de Pátzcuaro, fundado en 1935, está a punto de cerrar sus puertas. Primero lo despojaron de sus instalaciones educativas, construidas exclusivamente para la realización de un proceso de enseñanza-aprendizaje de calidad, ahora lo tienen en el abandono presupuestal.

Seguramente, la autoridad educativa que tomó la decisión en 1981, de quitarle a los alumnos del internado, sus instalaciones educativas y fueran ocupadas por el nuevo Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica No 84., tenía poco conocimiento sobre la historia de México, fue asesorada por uno de los muchos asesores que pululan por todas las administraciones públicas, proponiendo ocurrencias a sus protectores, para justificar su jugoso salario quincenal o simplemente le ordenaron que cumpliera un compromiso contraído al calor de alguna campaña político-electoral.

De otra manera no se puede entender, la decisión tan absurda de reubicar a los alumnos del internado a instalaciones improvisadas y construidas al vapor, útiles para todo, menos para llevar a cabo un proceso de enseñanza-aprendizaje. Además de que su construcción, acotó más el terreno donde antes se enseñaba a los alumnos a desarrollar actividades agropecuarias, tales como la cría de ganado vacuno y la producción de leche; el cultivo de maíz, frijol y hortalizas, productos que se consumían en el comedor escolar. Terreno que ya había sido reducido en aproximadamente cuatro hectáreas, a principio de los años 70 del siglo próximo pasado, con la construcción de otras instalaciones, que, por órdenes de la Dirección General de Ciencia y Tecnología del Mar, se hicieron, para que funcionara La Escuela Tecnológica Pesquera, misma que desapareció al poco tiempo de su fundación, quedando en su lugar, la Escuela Secundaria Técnica No. 24, vigente hasta el día de hoy. En este caso, las autoridades educativas reflexionaron, se dieron cuenta, que se habían equivocado, que todo había sido una ocurrencia. Porque a esas alturas, en el Lago de Pátzcuaro, ya no había suficientes especies piscícolas que proteger, conservar o fomentar, obligándose a modificar su propuesta original, pero, perdiendo tiempo, trabajo y recursos presupuestales, en deterioro de la calidad de la educación. Desgraciadamente, ya nada se puede hacer por el Lago, que, en sus años de plenitud, llegó a ser, uno de los paisajes más hermosos de nuestro Planeta Tierra. Ahora sólo queda observar su agonía, como resultado del irracional aprovechamiento de la naturaleza.

Pudiera ser que estoy equivocado en mi apreciación, ya que también es posible que expertos en educación, hicieron una profunda investigación, que los llevó a la conclusión, que, por su origen social, las niñas y niños, del internado, tendrían mayor capacidad de adaptación para vivir y seguir su proceso de aprendizaje en instalaciones no propias para hacerlo. No así los jóvenes bachilleres, que en su mayoría eran vecinos de las colonias urbanas del lugar, acostumbrados a vivir en otras condiciones económicas y sociales, por lo que se les dificultaría estudiar con esas limitaciones, por lo tanto, ellos, serían los que deberían de utilizar las instalaciones, construidas exprofeso, para implementar un programa educativo a nivel nacional, que como ningún otro, ha formado hombres de bien y a un costo mínimo. También es posible que las autoridadeseducativas tuvieron elcuidado de escuchar la opinión de los padres de familia, docentes y demás trabajadores de la educación, así como de los alumnos, tomando la decisión en común acuerdo, de reubicar a los alumnos del internado, en las improvisadas instalaciones, con las consecuencias que ya todos sabemos.

Este Subsistema Educativo de Internados de Enseñanza Primaria, junto con las escuelas militares, navales, normales, y algunos otros centros educativos, han sido las verdaderas escuelas de tiempo completo que han existido en el país. Pero muchos se resisten a aceptarlo, fingen demencia o tienen conocimientos limitados, como es el caso de algunos diputados, senadores y las mismas autoridades educativas, que confunden, lo que es una escuela adaptada como guardería temporal, donde entretienen (no educan) a los alumnos, hasta las 16:00, después de la jornada laboral, que termina a las 13:00 horas, dando tiempo a que los papás regresen del trabajo y pasen por ellos; siendo que una escuela de tiempo completo, se caracteriza por la permanencia de los alumnos  las 24 horas del día, con asistencia de hospedaje, comida y educación de calidad.

Esto me da una idea de que ni siquiera los documentos normativos de la educación se revisan a conciencia, dando lugar a interpretaciones personales. Claro ejemplo de ello es parte del texto del Artículo 5, de la Ley General de Educación, que textualmente dice: “Toda persona tiene derecho a la educación, el cual es un medio para adquirir, actualizar, completar y ampliar sus conocimientos, capacidades, habilidades y aptitudes”, hasta donde yo sé, las capacidades o aptitudes no se amplían, sólo se desarrollan o se ejercitan y se convierten en habilidades o competencia. Si de esa forma modificaron los contenidos de los planes y programas de estudio, la nueva administración Pública Federal de 2024, tendrá que hacer los reacomodos necesarios, perdiendo tiempo, recursos presupuestales y generando una mayor deserción escolar y rezago educativo. 

Todavía resulta más increíble que en el Presupuesto de Egresos de la Federación, que los tecnócratas programan y los legisladores autorizan, gastar aproximadamente cuatro mil pesos diarios, para la manutención de cada preso por delitos federales, que posiblemente muchos de ellos ya no se reintegraran a la sociedad. Mientras que, para niñas y niños, hijos de familias marginadas, pobres y miserables, sólo les destinen unos cuantos pesos por alumno para su manutención diaria. Por eso, cada día que pasa el slogan “primero los pobres” se va desgastando con tendencia a desaparecer.

Las niñas y niños, son seres vivos que a diario están adquiriendo nuevos y mejores conocimientos, reforzando y compartiendo valores mediante la convivencia con sus  compañeros y maestros; desarrollando sus capacidades para convertirlas  en habilidades. Aprovechando la única oportunidad de sus vidas, con la esperanza de que  algún día no muy lejano, puedan salir de la marginación, pobreza y miseria en la que les tocó nacer, ser personas de bien, con calidad humana y puedan a construir el México, que siempre soñaron nuestros antepasados, donde prevalezca la paz, la tranquilidad y la justicia social. 

Se habla, se dice, se comenta y se divulga, todos los días y a cada rato, de la transformación de la vida nacional, pero, la realidad poco ha cambiado, sigue la corrupción, la impunidad y la delincuencia y lo más grave, es que a ninguna autoridad educativa y de gobierno, les interese rescatar del abandono en que se encuentran los pocos internados de enseñanza primaria que aun forman parte del Sistema Educativo Nacional.

Por eso ahora, desde este humilde espacio, hago un llamado urgente a la Secretaria de Educación Pública, para que haga un paréntesis en su campaña por la candidatura a la gubernatura del Estado de México y pida   a sus asesores técnicos, no a los políticos, que le hagan un resumen de la importancia y significado, que tuvieron los internados en la vida social de México, cuando gobernaba el País un estadista de la estatura del General Lázaro Cárdenas del Rio, o cuando administraba la  educadores nacional, educadores de la talla del Lic. Jaime Mario Torres Bodet (1902-1974), donde todo era alegría y esperanza en esa verdaderas escuelas de tiempo completo,  donde no se cobraban “cuotas de Cooperación” ni “fichas” para tener derecho de examen de admisión, al contrario, los alumnos recibíamos mensualmente el PRE (dinero en efectivo), uniformes completos (ropa y zapatos) dos veces al año, comida y hospedaje, durante 200 días al año, educación de calidad, que recibíamos en las instalaciones educativas, las más dignas que he conocido en mi vida.  Para que se elabore un plan y se rescaten y dignifiquen a los pocos internados de enseñanza primaria que aun subsisten. Los cuales son verdaderas escuelas de tiempo completo, con maestros y enseñanza de calidad.