SOMOS NUESTRA MEMORIA: El sentir por el IMSS Bienestar

Clínica del IMSS Bienestar en Michoacán. | Fotografía: Archivo

Como les digo a mis alumnos el primer día que iniciamos clases, no quieran hacer el día del examen final, en un solo día, lo que no hicieron en un año. Y al parecer sigue la yunta andando con el tema de salud en México, después de un ir y venir por la desaparición del INSABI (un ejemplo de inoperancia en el país), por la desaparición del seguro popular (un ejemplo de la corrupción en el país), y por la desaparición de la corrupción en salud, esta última que nunca llegó, o llegó para quedarse.

El sentir del personal de salud por el IMSS Bienestar es de incertidumbre, donde las protestas no se han hecho esperar en diversas ciudades del país como Toluca, Morelia o Colima.

La percepción de la nueva institución entre el personal es de fe, pero también otros sienten que es un invento chino, que se encuentra lejos de las urgentes consultas que se requieren con su personal más experimentado –que tiene mucho y de calidad-, y que es igualmente necesario democratizar los derechos y las obligaciones de todo el personal, tanto operativo como directivo.

El personal médico y de salud mental se ha visto afectado por las actuales políticas de salud (que tienen a los mismos de siempre tomando malas decisiones), que no muestran ningún tipo de esfuerzo por establecer estrategias de atención en salud mental ni en programas establecidos con calidez.

En el año 2019, con el cambio de administración federal, se observó un recorte de 17 % en plazas. Los recortes resultaron ser más que inoportunos, considerando que se avecinaba una pandemia (México Evalúa, 2024).

Asimismo, en 2019 hubo un recorte de 2 % en plazas de enfermeras y paramédicos (psicólogos, entre otros). Irónicamente llama la atención un aumento de 36 % en personal administrativo en 2019, y otro incremento de 24% en 2020, sin sumar a psicólogos, médicos o enfermeras que se requieren en los servicios operativos y directivos. Los médicos, psicólogos y enfermeras disminuyen, pero la burocracia se ha hecho más densa en el IMSS Bienestar.

Muchos profesionistas que estuvimos liderando la atención de la pandemia por COVID-19 nos sentimos traicionados por la hipocresía con la que nos tratan a los héroes de la pandemia, como ficticiamente nos llaman, sin reconocerlo en los hechos más que en el discurso.

Nosotros calculamos en más de 60,000 trabajadores de la salud eventuales precarizados y que han trabajado por más de 15 años de manera ininterrumpida; todos ellos en ascuas por la falta de definición de verdaderas políticas progresistas, que a la fecha han tenido un rendimiento mediocre, objetivamente a medias tintas de acuerdo a las autoridades del momento. 

También el sentir del personal de salud es que es un campo muy politizado, decidido a realizar sus actividades encomendadas y para lo que nos preparamos miles de personas, esperando indicaciones precisas para sacar adelante a la población, pero para eso faltan verdaderos liderazgos –y lo digo en plural, porque no es un asunto de un solo iluminado. Con un presupuesto del 10% del total de recursos del INSABI (103 mmdp) en su último año de operación, el IMSS Bienestar se encuentra en una encrucijada.

¿Qué es lo que falla en la administración de la salud, que cada día está peor en los municipios, Estados y el país? La opacidad es un lastre que afecta los Servicios de Salud. Me comparten que cuatro de 100 trabajadores revisados no cumplieron con el perfil académico requerido para el nivel de pago de honorarios que recibían, lo que generó un probable daño al erario.

El IMSS Bienestar es una institución que requiere de un ajuste fuerte en su gobernanza, ser liderado por los mejores perfiles, y sus áreas de oportunidad convertirse en salud para la población sin derechohabiencia.

Como puede observarse, los servicios de salud y sus trabajadores se encuentran diezmados, en terapia intensiva, y requieren más que iluminados que vengan a salvarlos, con la participación de todas las partes para sacarlos de su marasmo (sindicatos, autoridades y trabajadores).

Causas y azares…

  • El día del padre en México es un claroscuro, por un lado, con hombres comprometidos todos los días en la crianza positiva de niñas, niños y adolescentes, y por otro de desobligados que más hubiera valido que no tuvieran hijos: usted juzgue por su experiencia.
  • Tal como se los anuncie, haciendo uso de mis atributos prospectivos, la nueva Presidenta de México es Claudia Sheinbaum, a quien le deseamos éxito en su encomienda.
  • La Policía Municipal es manejada por servidores públicos que más bien quieren servirse a sí mismos. Las estrategias de mantenimiento de un entorno social pacificado son prácticamente nulas, y no existe intención alguna por establecer programas integrales de salud mental, que no únicamente ofrezca apoyo a los propios policías, sino también a la población, algo que deja mucho que desear.

Hasta la próxima, que no eres ambicioso: te contentas con ser feliz. 

Conoce más en: https://linktr.ee/psicologiaparati

Boris González Ceja
Experto en proyectos de salud mental para resultados y fortalecimiento de equipos de especialistas en psicología en temas de violaciones graves de derechos humanos. Consultor de organismos nacionales como la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM e internacionales como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD y la Agencia Alemana de Cooperación Internacional GIZ. Notoriedad por excelentes estudios de psicología, investigaciones para leyes y por resolver problemas acuciantes a nivel internacional desde la ciencia psicológica.