La credibilidad en política y periodismo

Es un hecho que toda nota que se publica está influenciada por las preferencias e intereses de periodistas, analistas, editores y finalmente de los dueños del periódico. (Imagen: especial)

Antes que nada, vale la pena precisar algunos detalles. Primero, ¿qué podemos entender por credibilidad? La credibilidad se define como la calidad de ser confiable y digno de confianza. Es un atributo esencial que permite que las personas, organizaciones y profesiones influyan y sean respetados por otros. La credibilidad se construye a través de la consistencia entre las palabras y las acciones, la honestidad, la transparencia y la competencia en el área donde actúan.

La credibilidad es crucial en múltiples campos, pero es absolutamente indispensable en la política y el periodismo. En la política, los líderes deben ser confiables para ganar el apoyo de los ciudadanos y mantener la estabilidad social. En el periodismo, la credibilidad es fundamental para que la información sea aceptada como veraz y para mantener la confianza del público. Otros campos donde la credibilidad es vital incluyen la medicina, la educación y el sistema judicial, donde las decisiones y acciones afectan directamente la vida y el bienestar de las personas.

La credibilidad no es un atributo inmutable y perenne, es frágil y hay que cuidarlo permanentemente; en la práctica puede perderse de diversas maneras en los terrenos del periodismo y la política. La desinformación, los escándalos, la corrupción, la incompetencia y las falsas noticias son algunas de las principales causas. Cuando las acciones de una persona o entidad contradicen sus declaraciones, la confianza se erosiona. Ahora bien, en situaciones como fraudes o engaños sistemáticos, desinformación deliberada y comportamiento no ético repetido la credibilidad puede perderse irremediablemente.

A nivel mundial hay ejemplos de pérdida total de credibilidad en diversos periódicos como el News of the World (Reino Unido) que tuvo que cerrar por propalar noticias falsas que dieron origen a escándalos legales o el The National Enquirer (EE.UU) que ha visto muy dañada su reputación por publicar noticias sensacionalistas no verificadas. En México el sesgo a favor del poder en turno por parte de los periódicos va de evidente a muy evidente. Uno de ellos de plano se puede considerar su vocero. Pero así funcionan.

En cuanto a los personajes de la política mexicana es notorio que ninguno goza de una gran credibilidad. Ahora bien, debido a la naturaleza de su trabajo, que implica tomar decisiones y comunicarlas a grandes poblaciones, es vital que los políticos trabajen para construir y mantener su credibilidad; pero queda flotando una pregunta: ¿políticos mexicanos con una alta credibilidad ? Me parece que no existen. ¿Encuestas que digan que X o Z político tiene una enorme credibilidad? De esas sí que las hay.

Mantener la credibilidad es esencial para ser tomado en serio. Sin un mínimo de credibilidad, es casi imposible influir positivamente en la sociedad, ya que las personas son menos propensas a confiar y seguir a quienes consideran poco confiables. En la política, la falta de credibilidad puede llevar a la pérdida de apoyo y a la ineficacia gubernamental. En el periodismo, la pérdida de credibilidad resulta en una sociedad menos informada y finalmente en la caída en las ventas de ese medio. En resumen, la credibilidad es el pilar sobre el cual se construye la confianza y la influencia, y su preservación es crucial para cualquier individuo u organización que aspire a ser respetado en su área.

Concluyendo, la credibilidad es un valor fundamental en la política, el periodismo y muchas otras áreas. Mantenerla requiere consistencia, transparencia y responsabilidad y mucho trabajo; perderla puede tener consecuencias graves e irreparables.

Es cuánto.