SINDICALISMO CRÍTICO NICOLAITA | ¿Cambio de planes para los trabajadores nicolaitas?

"...ni Aureoles Conejo, ni Cárdenas Navarro, ni el mismo CEG 18-21 revocado, caduco e impuesto, ni Alfredo Ramírez Bedolla y ni la misma rectora, han actuado solos..."

En la imagen, una protesta de catedráticos afiliados al SPUM realizada en marzo de 2022 en Ciudad Universitaria.

La movilización de los profesores del Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana (SPUM) que se dio en el primer semestre de 2021 fue motivada por la inacción y servilismo del Comité Ejecutivo General 2018-2021 (CEG 18-21) ante el rector Raúl Cárdenas Navarro (y el gobernador colega de Chapingo de este, Silvano Aureoles Conejo), habiendo levantado una huelga unilateralmente, realizado un apócrifo Congreso General de Representantes (CGR) en 2019 donde se echó para abajo el acuerdo de anteriores CGRs de no tocar, ni un punto ni una coma, al sistema de jubilaciones y pensiones y consintiendo que el aguinaldo 2020 se cubriera en abonos y hasta junio de 2021. Desde su llegada a la dirigencia sindical, el CEG 18-21 encabezado por Jorge Luis Ávila Rojas se puso al servicio del poder institucional y del Gobierno del Estado, pues a estos debía que se le hubiera dado la toma de nota con los 520 votos que en ese entonces logró su planilla azul (naranja-azul), en una elección que sigue cuestionada mediante el juicio J-V 2821/2018 interpuesto por los profesores integrantes de las planillas que contendieron y que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje no ha resuelto, pues el proceso no se apegó al estatuto sindical y el verdugo laboral Hill Arturo del Río, entonces presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, profesor de la UMSNH con filiación a la corriente sindical Naranja, a la cual pertenece el CEG 18-21, les otorgó indebidamente la toma de nota.

Para impedir la continuidad del proyecto de Silvano Aureoles, además los profesores agremiados al SPUM emprendieron una serie de manifestaciones y bloqueos y acompañaron al entonces candidato de Morena, Alfredo Ramírez Bedolla, a las puertas del Colegio de San Nicolás a dejar una ofrenda floral, con la finalidad de hacer contrapeso a la al sucesor de Silvano Aureoles, pues además en los periodos de la LXXIII y LXXIV Legislaturas (en las cuales se encontraba la actual rectora Yarabí Ávila González y el Gobernador actual, Alfredo Ramírez Bedolla), se emprendió un ataque constante a la comunidad nicolaita y a sus familias al sentenciar frecuentemente que debía modificarse su sistema de jubilaciones y pensiones o se continuaría con la dinámica de la falta de pago a finales de año que implantó Salvador Jara, rector de la UMSNH, en cuyo periodo fue contralora la actual rectora de la Casa de Hidalgo.

Con la noticia de esta semana sobre la participación del Gobierno de Michoacán, ya con Alfredo Ramírez Bedolla al frente, para el financiamiento de Latinus, uno de los principales medios que ha empleado la oposición para atacar a la figura Presidencial, pero sobre todo con la actuación que se ha observado desde el Rectorado de Raúl Cárdenas Navarro a la fecha hacia los trabajadores, no sería raro que en realidad lo que parecía una benévola iniciativa de elevar a rango de nacional a la Universidad nicolaita, presentada por Alfredo Ramírez Bedolla en octubre de 2018 para supuestamente dotarla de recursos suficientes en realidad se trate de una estrategia a la que se ha dado continuidad de ir vulnerando los derechos de los trabajadores de la Casa de Hidalgo, por ello el apoyo a su amiga Yarabí Ávila González como rectora, para dar continuidad a la modificación del sistema de jubilaciones y pensiones, hasta llevarlo a la Ley Orgánica.

Lo anterior dando continuidad a la cultura del terrorismo y la inmovilización del sindicato de trabajadores académicos, a través de la imposición del Comité de Jorge Luis Ávila, que para noviembre de 2024 cumpliría seis años al frente del SPUM y amagando a los trabajadores con supuestos controles de auditoría, que desde luego no son aplicados, ni han sido suficientes para castigar los abusos de Raúl Cárdenas Navarro. La impunidad sigue, quizá porque el proyecto de una cúpula que ha determinado con ciertos apoyos turnase cargos públicos y prevalecer en el poder continúa.

Se debe preguntar qué pasará ahora que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha determinado arrebatarle a las AFORES el control de los recursos para las pensiones y que promete dignificar las mismas, si Alfredo Ramírez Bedolla continuará, teniendo como ariete a Yarabí Ávila González para llevar adelante los planes de despojar a los trabajadores de su sistema de jubilaciones y pensiones y manteniéndolos a raya a través de las “medidas de Contraloría” (habiendo dejado impune a Raúl Cárdenas Navarro a la fecha ¿por ser parte del mismo plan?) se advierte que llevará los planes de modificación a la Ley Orgánica a su modo como sea para proyectarse en sus aspiraciones para ser gobernadora, baste ver que eliminó de la placa conmemorativa de la actualización estatuto universitario que mandó a hacer, los nombres de los consejeros que no votaron o se abstuvieron de votar a favor de la aprobación de ese documento para darse cuenta del nivel intolerancia a la pluralidad, contrario a la naturaleza de la institución universitaria y de un servidor público.

Sin embargo, tristemente se debe reconocer, como se ha manifestado en este espacio, que ni Aureoles Conejo, ni Cárdenas Navarro, ni el mismo CEG 18-21 revocado, caduco e impuesto, ni Alfredo Ramírez Bedolla y ni la misma rectora, han actuado solos, han avanzado porque siempre cuentan con aliados que están dispuestos a perjudicar a los trabajadores a cambio de prebendas, siguiendo el sistema clientelar y mientras los trabajadores permanezcan inmóviles así continuará siendo, por ello es necesario que lo que los académicos manifiestan en reuniones y escritos pase a ser acción y evitar que prevalezca una visión de universidad “oficial”, pues como se ha señalado en este espacio la combinación del pragmatismo de las autoridades universitarias, con un gobierno que ha secuestrado la representación de los académicos y que ahora está más claro, quiere dar continuidad a un proyecto sin considerar a los trabajadores, un Consejo Universitario dócil y acrítico que no realiza discusiones al nivel que se esperaría de un órgano universitario y la inmovilidad de los académicos y comunidad, no pueden ser ingredientes para que emane una reforma a la Ley Orgánica digna y a la altura del legado de la Universidad Nicolaita.