Danza, de las artes escénicas sigue siendo la más abandonada

La danza contemporánea en el país se halla en un momento de efervescencia y podría tener un mayor crecimiento de contar con un respaldo que coincidiera con la sensibilidad de sus creadores

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Ciudad de México.- Aunque, a decir de especialistas, la danza contemporánea en el país se halla en un momento de efervescencia, reconocen que dicha expresión artística, hoy, podría tener un mayor crecimiento de contar con un respaldo que coincidiera con la sensibilidad de sus creadores.

El arte en los procesos sociales

—Es momento en que la danza despierten para decir: “Estoy alerta. Y con mi composición coreográfica me comunico con el público”. Porque hacer arte es sugerir, no salir a dar un discurso con el cuerpo —indica Gladiola Orozco (Guanajuato, 1934), cofundadora del Ballet Teatro del Espacio.

      Por ello, la maestra y coreógrafa de gran trayectoria asegura que la tarea de los coreógrafos es la de trabajar correctamente para lograr conquistar públicos mediante un orientado desarrollo cultural y educativo:

      —Pero con conciencia de lo que estás haciendo, pues la danza es una herramienta de lucha, de camaradería, de conquista, pero sobre todo señalando la compleja situación de estar en este mundo. No podemos ser ajenos a lo que sucede en nuestro entorno. El creador debe comunicar lo mejor posible: el amor, la preocupación, la tristeza o tantos sentimientos que nos rodean a diario…

      Con ella coincide la fundadora de Drama Danza, Rossana Filomarino (Roma, 1945), quien considera que todo arte debe reflexionar sobre la condición humana y, por tanto, los procesos sociales para ofrecer “una visión nueva” mediante, en este caso, la danza.

Las nuevas tecnologías

El coreógrafo Federico Castro (Estado de México, 1933), quien fuera integrante del Ballet Nacional de México (ya extinto), opina que estamos en una “transición importante” porque, al igual que el mundo, el arte está cambiando junto con el acontecer mundial:

      —La danza se ha modificado con la tecnología e incluso hay puestas más acordes con estas nuevas técnicas que propiamente dancísticas.

      De igual forma, Gladiola Orozco, fundadora de los cursos de danza en la Casa del Lago, menciona que la tecnología “es adecuada si se llega a utilizar con la inteligencia y sensibilidad a favor de la obra y el desarrollo cultural”:

      —De lo que se trata es que los foros y los teatros no desaparezcan, sino sean enriquecidos con buenas obras para que el cuerpo y el alma del ser humano estén presentes, es decir, que no por flojera se sirva de la tecnología, la cual debe estar al servicio de la creación, no para apantallar al público.

      Rossana Filomarino comenta que se están buscando nuevas maneras de expresión. Y, como en toda formulación contemporánea, “hay algunas cosas que resultan y otras no”:

      —A mí el uso de las nuevas tecnologías no me interesa, porque mi búsqueda anda por otro lado. Apunta al ser humano como tal, a la posibilidad expresiva del cuerpo en sí mismo, pero es un medio contemporáneo que habría que fomentar e investigarlo para indagar sobre las posibilidades infinitas que nos pueda ofrecer para nuestra danza.

Teatros y públicos

Federico Castro dice que en el país los bailarines se están convirtiendo en “virtuosos” porque ya hay “otros métodos y diversas tendencias para enseñar”, las cuales son “importantes cuando tienen cierto nivel”:

      —Pero el peligro es cuando hay una tendencia muy marcada en el estilo del coreógrafo en el que todos quieren ser iguales. Yo estoy a favor de la formación de los bailarines por técnicas formativas como la clásico, como la Graham, como la Humphrey, y las de otros coreógrafos. Hay gente que tiene su propia forma de moverse, pero yo quiero ir a la técnica —señala el profesor que, aunque cuenta con su propio estilo, imparte la técnica Graham.

      Además, subraya que la técnica de la danza moderna no es la de José Limón (bailarín mexicano nacido en Culiacán en 1908 y fallecido en Nueva Jersey en 1972 considerado el precursor de la danza moderna) sino de la bailarina Doris Humphrey (Estados Unidos, 1895-1958) con quien Castro se formó y, al morir ella, le dejó como herencia sus obras y la técnica, si bien lamenta que ahora nadie se acuerde de la técnica Humphrey.

      Gladiola Orozco señala que ha habido “una gran evolución en la danza”, sobre todo en la técnica “desde hace medio siglo”, cuando ella estaba en los escenarios:

      —La técnica está al día, ahora lo importante es saber usarlas ya que requieren de un teatro y de un público para poder ser exhibidas y avaladas.