REPERCUSIONES: Para no olvidar el narco poder

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Seguramente que la gente de mi generación interesada en la política, recuerda los acontecimientos negativos del tristemente gobierno de Carlos Salinas de Gortari y, desde luego, de los nexos que miembros del gabinete presidencial tenían con la cúspide del narcotráfico, de tal manera que en septiembre de 1990, en un rancho denominado Las Mendocinas, departían alegremente los miembros “machuchones” del gabinete del presidente, entre de ellos se destacaba el Almirante Secretario de Marina Luis Carlos Ruano Angulo, José Córdova Montoya,  Manlio Fabio Beltrones y otros de menor rango, mismos que celebraban, seguramente, un armisticio o vaya usted a saber lo que se manejaba tan fraternalmente.  Lo cierto es que estaban más que de fiesta, concertando con los más importantes capos de esa época.

 Desde luego que celebraban a lo grande, pues sobre la mesa de “concertación” sobresalían espectaculares botellas del mejor coñac y del  tequila más exquisito, más  otras bebidas singulares que se caracterizan por su alto precio.

Carlos  Salinas de Gortari, en teoría elegido por el sistema electoral nacional, permitía que su mañoso hermano hiciera de las suyas y tuviera contactos con “los mandones de la maña” de tal manera que en diciembre de 1999, el incómodo hermano, se reunía, en el rancho denominado “Las Mendocinas” con los malosos y con un selecto grupo de amigos y funcionarios del gobierno que su hermano menor presidía.

Cabe recordar que el espurio presidente Carlitos Salinas, no ganó las elecciones, se cayó el sistema cuando ya Cuauhtémoc Cárdenas se sentía punto de volver a Los Pinos.

 Joseph Marie Cordova Montoya, franchute de nacimiento, fue uno de los más vergonzosos secretarios , mismo que prácticamente era el que mandaba en esa oficina situada en el hermoso e histórico Bosque de Chapultepec.

Este personaje macabro y sin ética alguna, hacía mancuerna  con el hermano de Raúl  Salinas de Gortari para hacer sus maldades y bien recibido en Los Pinos por el hermano menor, Carlitos.

Este icónico personaje,  hizo exacta mancuerna con el hermano mayor, es decir, con Raúl Salinas, de tal suerte que se tornó en el mandamás de la oficina del Presidente, que se localizaba en el Bosque de Chapultepec. Ecléctico y acomodaticio despachaba  y hacía lo que se le antojaba en las oficinas de Los Pinos; fue (o es, tal vez) éste personaje el que prácticamente mandaba por sobre el pequeño Carlitos.

¡Fueron  años aciagos  para el país!

Un compañero diputado y  colega en el Poder Legislativo, afirmaba que el general Juan Arévalo Gardoqui  estaba involucrado en el tráfico de estupefacientes y daba datos precisos sobre otros 34 militares de alto grado que fueron sensitivos a los cañonazos de 50,000 pesotes (de color verde) que recibían los de más altos grados militares tanto de la marina como del ejército. Y no solamente éstos, sino que otros funcionarios auxiliares del Poder Ejecutivo alcanzaban sus “moches”.

En fin, en esa cumbre de narcos y funcionarios del primer nivel, resaltaban la presencia de Raúl, del Secretario de Marina Luis Carlos Ruano, de Juan García Abrego, de Amado Carrillo, de Humberto García, Ramón Arellano…  

¡A ese  “comelitón” se presentó además… Joseph Marie