Presupuesto federal de hambre y miseria

50

El Presupuesto de Egresos de la Federación aprobado por la Cámara de Diputados no es el combustible que necesita la economía mexicana, aparte de ser inercial, semejante al de 2020 es mucho menor a lo que requiere la recuperación económica del país e ignora la emergencia sanitaria; lo importante son los proyectos estratégicos de la 4T y los programas sociales para el próximo proceso electoral.

El sector salud sufrió  una reducción significativa en lo presupuestado donde no se etiquetaron los recursos financieros para las vacunas en contra del Covid entre otras cosas; así de esta manera el presupuesto para el año que entra es austero, de hambre y miseria para la mayoría de los mexicanos.

Algunos programas de política social desaparecieron como por ejemplo las escuelas de tiempo completo  y el programa “construyendo el futuro” se redujo el monto asignado.

El Presupuesto de Ingresos de la Federación es un instrumento importante de política económica para el crecimiento y el desarrollo, pero en el caso de la 4T no es así ni en tiempos de la peor crisis económica del país.

Después de los proyectos estratégicos y los programas sociales el manejo de la deuda pública es una prioridad que constituye una carga para las finanzas públicas que se agravó a partir de la caída de los ingresos públicos como consecuencia del derrumbe económico.

Con este presupuesto es muy complicado lograr la recuperación en el mediano plazo porque no se asignan montos financieros a la inversión  pública más allá  de los destinados a los proyectos estratégicos.

La prioridad del gobierno de López Obrador es asegurar la base social mediante el control del presupuesto de los programas sociales con vista al proceso electoral del 2021 para poder estar en condiciones de ganar la mayoría de las quince gubernaturas y la cámara de diputados en disputa.

A los gobiernos estatales y municipios se les redujo las participaciones federales a pesar de la oposición de los gobernadores de la  Alianza Federalista.

De esta manera, la profundización de la crisis económica, de forma “natural” comienza a presentar signos de recuperación pero no a los niveles del año 2019, los indicadores económicos y financieros son muy contradictorios, por una parte en el mes de octubre de este año se criaron 200 mil nuevos empleos, apenas la cuarta parte de los que se perdieron en meses anteriores;  las ventas en las tiendas de autoservicio y departamentales aumentaron el 5.5 por ciento en el mes de cuestión, el salario contractual aumento en 4 por ciento en términos nominales pero ligeramente menor al incremento del año pasado.

Por otra parte, la inflación aumento en 4.09 por ciento un punto por encima de la meta establecida para el presente año por parte del Banco de México; la venta de vehículos automotores aumento 8.7 por ciento después de haberse registrado caídas importantes durante los meses anteriores. El consumo privado durante el mes de agosto creció el 1.8 por ciento en términos reales; mientras tanto la inversión fija bruta reporto en el mes de agosto un crecimiento real del 5.7 por ciento pero la tendencia todavía es negativa a lo largo del año.

Con estos indicadores económicos y la falta de una política económica orientada a la inversión productiva a través de un mayor endeudamiento del país para lograr la recuperación en el corto plazo de manera sostenida, es muy complicado que la economía mexicana pueda repuntar en el 2021 ya que el presupuesto de egresos de la federación no tiene ese propósito y apela a la recuperación económica en los Estados Unidos.

De esta manera el Presupuesto de Ingresos de la Federación para el 2021 es austero, de hambre y miseria.