LA PSICOLOGÍA EN EL DERECHO: Día internacional de la Mujer

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Y es que en esta fecha las mujeres feministas salen a recordar a todos los gobernantes y a la ciudadanía la deuda histórica que se tiene con nosotras las mujeres. (Foto: especial)

Ocho de marzo (2021), tanto que decir, todas las ideas surgiendo en mi cabeza, tratando de ordenarlas para invitarles a ustedes lectores que se sumen, se sensibilicen, contribuyan desde sus trincheras a que las mujeres tengamos los mismos derechos. ¿No les parece absurdo que aun en pleno siglo XXI sigamos luchando las mujeres por ser consideradas personas con los mismos derechos que los hombres? Y es que a 46 años trascurridos desde 1975 en el que la Naciones Unidas conmemoran el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer surgiendo a partir de las manifestaciones de las mujeres que, especialmente en Europa, reclamaban su derecho al voto, mejores condiciones de trabajo y la igualdad entre mujeres y hombres y seguimos manifestándonos por hacer visibles y vigentes nuestros derechos.

Y es que en esta fecha las mujeres feministas salen a recordar a todos los gobernantes y a la ciudadanía la deuda histórica que se tiene con nosotras las mujeres. Y para quienes no están familiarizados con este tema, quiero compartirles que el feminismo no es una moda, no es algo pasajero; no son actos improvisados de mujeres.

El feminismo es un sistema de ideas que, a partir del estudio y análisis de la condición de la mujer en todos los órdenes -familia, educación, política, trabajo, etcétera, pretende transformar las relaciones basadas en la asimetría y opresión sexual, mediante una acción movilizadora. http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1397.

Por lo anterior queda claro que este movimiento lleva años, hoy podemos ver que ha evolucionado, por tanto, se han multiplicado las formas de ejercer el feminismo; sí, pues así es la diversidad de pensar y de ser, pero lo que si tengo muy claro es que el objetivo sigue siendo el mismo; crear las condiciones necesarias para que las mujeres tengamos un piso parejo y no en la desigualdad en la que hoy aún nos encontramos, por mencionar algunos ejemplos: la brecha salarial, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y la violencia en contra de las mujeres.

Y aunque es un día de protesta, hoy sabemos que nos encontramos en medio de una pandemia, que te quita la vida, y si no lo hace si afecta tu cuerpo, tu mente y tu espíritu de muchas y diversas formas. Respeto a todas aquellas que realizarán su manifestación marchando, sin embargo, pido que reflexionen al respecto porque, aunque muchas tienen a favor su edad, no están exentas de contagiarse o de ser portadoras del virus y contagiar a sus compañeras de lucha, pues recordemos que una parte de la población es portadora sin síntomas aparentes.

Quiero invitar a quienes nos consideramos feministas y las personas aliadas al movimiento, así como a todas aquellas que, aunque no se identifican con el feminismo acuden a las marchas que, por este año enmarcado en la pandemia, busquemos formas diferentes de manifestarnos.  Que nos sumemos a las otras formas de levantar la voz, de forma virtual compartiendo en nuestros muros de facebook hasta convertirlos en morados, sumarnos a los distintos eventos virtuales: foros, mesas de análisis, talleres etcétera. participando activamente con sus opiniones, incluso colocando un listón morado fuera de tu casa sumándote a esta lucha o quizás dedicando tiempo para platicar con tus hijas e hijos porque hoy 8 de marzo se conmemora el día internacional de la mujer.

Te comparto mi visión al respecto, desde mi experiencia de haberme contagiado de COVID y haberlo superado, mi primer miedo era haber contagiado a mi familia, y el segundo surgió después, ni siquiera lo vi venir, ese segundo miedo es el que vivo ahora que  tiene que ver con las secuelas que esta enfermedad te deja, todos los cambios que veo en mi cuerpo, desde las que afectan mi capacidad cognitiva y que pasan por las más evidentes las respiratorias, porque hoy no es igual para mí subir la escaleras algo impensable a mi edad después de ser una mujer “sana” en términos generales.

La lucha sigue, por mí, por las que nos van dejando el legado y por las que vienen detrás de mí, por mi hija, por mi hermana, por mis sobrinas y por todas aquellas mujeres con las que coincido en este mundo, solo que hoy me manifiesto de forma diferente, porque, aunque ya casi se nos olvida, vivimos en un contexto de pandemia.