SINDICALISMO CRÍTICO NICOLAITA: Discrecionalidad, asimetría y división; estrategias de despojo y tráfico del autoritarismo de la patronal universitaria

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Académicos sindicalizados de la Universidad Michoacana buscan recuperar sus ahorros.

En estos días, a través de un sondeo, se han estado recogiendo las opiniones de las y los trabajadores académicos nicolaitas con respecto a la permanencia del Comité 2018-2021 en la dirigencia sindical del Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana (SPUM). Durante el recorrido en las diferentes dependencias universitarias, se han confirmado las problemáticas derivadas de la tensión entre los intereses puramente laborales o políticos de los diferentes grupos que componen el sistema vectorial del poder universitario.

Se confirmaron problemáticas como la discrecionalidad en el pago de prestaciones; la falta de restitución del ahorro y rendimientos de caja de ahorro del SPUM; la falta de reembolso de las cuotas sindicales, incluso desde 2019, así como la gran asimetría en derechos y oportunidades entre trabajadoras y trabajadores académicos de reciente ingreso con y sin filiación al grupo que dirige la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y el SPUM; el empleo de la estrategia de repartir las asignaturas entre las y los académicos, sin que alcancen el medio tiempo o tiempo completo, pero con el objetivo de mantener un sistema clientelar que asegure la sumisión futura.

Asimismo, se confirmó la gran necesidad de estabilidad laboral de las y los académicos que llevan 10, 15 y hasta 20 años concursando, semestre tras semestre, en interinatos y que se estima representan casi el 70% de la planta académica, al tiempo que el derecho a una jubilación digna se va menguando, no sólo por la reforma al Régimen de Jubilaciones y Pensiones, sino por la falta de pago correcto al Seguro Social. Además, las y los profesores que han participado en el sondeo han denunciado que sus secretarios seccionales no los han reunido, que no les dan información o que se han beneficiado primero ellos y a sus familiares, dejando de lado el acuerdo de llevar a medio tiempo o tiempo sus cargas laborales, por ello ha habido ánimo en las bases para participar en el sondeo, cuyos hallazgos se harán públicos próximamente por este y otros medios.

Y es que, si bien siempre existirán tensiones por la diferencia entre los intereses y necesidades de las personas y los grupos, sin un equilibrio todo lo anterior conlleva a que estas se agudicen, perjudicando a la institución financieramente y afectando y profundizando la división entre las y los trabajadores, a quienes se les responsabiliza por su falta de sensibilidad y cooperación ante el déficit universitario, pero con los ejemplos anteriores es evidente que son las cúpulas quienes han sido indolentes y en gran medida responsables de ese desorden (que curiosamente omitió señalar al estar en la Contraloría de la UMSNH cierta funcionaria, pero que si arremetió en contra de la UMSNH estando en el Congreso del Estado), y quebranto y también son quienes no vacilan en aplicar medidas en contra de los Derechos Humanos y laborales de las y los trabajadores, obedeciendo las órdenes del gobierno en turno para seguir en la cumbre institucional, negociando y traficando con derechos ajenos y, como en el caso de los despidos injustificados, con el sustento de la familia y los derechos de los menores dependientes, es decir, con las vidas de las y los trabajadores.

El pasado evento de celebración del Día del Maestro en la UMSNH fue una clara muestra de cómo la autoridad maneja la discrecionalidad, pues desde el 2 de mayo se anunciaba en las redes sociales y chats de WhatsApp, a través de las y los simpatizantes del Comité revocado, que el acto se celebraría de manera virtual (y no como algunos convenientemente manejaron, por lo ocurrido el 8 de mayo), a lo que las y los profesores se preguntaron por qué, pues ya había realizado un acto presencial masivo para la presentación de un libro. La falta de consideración con las y los maestros galardonados, desató una serie de comentarios durante la transmisión del evento en una red social, comentarios que señalaron que al evento parecían sólo concurrir los «políticamente correctos», dividiendo a las y los académicos en «círculos» de cercanía al poder político.

En este evento el iracundo y servil Jorge Luis Ávila Rojas, sólo atinó a leer un discurso en donde supuestamente reclamaba a la autoridad por la falta de cumplimiento, como si las y los académicos ignoraran que en la pasada revisión contractual pactó sobre lo ya pactado en otras revisiones, incumplimiento que el perfecto pretexto de la pandemia facilitó. Además, como el año pasado quiso hacer señalamientos sobre la independencia sindical, pero esta vez no habló sobre el ahora Gobernador, como en 2021 (cercanamente a las elecciones de ese año), sino sobre otros personajes políticos, quizá porque no comprende cómo se construyen los contrapesos y mucho menos que el ámbito sindical pertenece a la arena política, como es lógico para un pseudo líder patronal como él.

Tal parece que hay que explicar lo anterior a las y los compañeros académicos sindicalizados y no sindicalizados del club en turno, porque lo olvidan, así como olvidan las diferencias entre pragmatismo político, consenso, institucionalidad, servilismo, ilegalidad, corrupción e impunidad. Para muestra el botón de funcionarios universitarios “institucionales” que han sido inhabilitados como servidores públicos y que mantienen filiaciones “institucionales” y que se aferran a permanecer en la palestra del poder sindical e institucional universitario.

A pesar de todos los agravios y las artimañas de la grilla patronal de esta administración universitaria, las y los académicos y en general las y los integrantes de la comunidad universitaria deben de tener muy claro que independientemente de la autoridad en turno y de las cúpulas que mantienen el control de la UMSNH, la única forma de lograr un equilibrio de fuerzas es a través de la unidad de trabajadores académicos, administrativos y manuales y de las y los estudiantes, a la vez que se cuida a la institución, y no sólo porque las y los trabajadores universitarios estén en riesgo de perder los logros sindicales con los anexos de ejecución que se han signado para acceder a recursos extraordinarios; sino porque está próxima una nueva embestida para reformar la Ley Orgánica que no será exclusiva para determinar la forma de elección del rector, como algunos quieren hacer ver, sino para modificar artículos 28 y 29 relativos a las jubilaciones y pensiones y otros de interés para el Congreso del Estado y se corre el riesgo de dejar a un lado a la comunidad universitaria, como ya se hizo con la Reforma al Bachillerato Nicolaita.