URBANÓPOLIS: Ciudades inteligentes en construcción por jóvenes

Ilustración | Salvador García Espinosa

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir como jurado a un Certamen de Proyectos denominado INNOVATECNM 2023, que organiza el Sistema de Institutos Tecnológicos de México; en este encuentro jóvenes de los diferentes planteles presentaron diversos proyectos de innovación. Por mi perfil profesional participé junto a otros colegas en la mesa denominada “Electromovilidad y ciudades inteligentes”. de ahí el tema de esta columna.

Sobra decir que todas las propuestas, unas más desarrolladas que otras, resultaron por demás interesantes y me motivaron varias reflexiones que, a continuación, me permito compartir con ustedes:

Prácticamente todos los proyectos presentados por los jóvenes correspondieron a una serie de aplicaciones, las comúnmente conocidas Apps, es decir, herramientas de software para teléfonos inteligentes (smartphones) y tablets. Aunque los equipos eran multidisciplinarios y, por lo tanto, sus integrantes eran de carreras de programación, administración, negocios, entre otras más, pero en todos los casos sumaron sus conocimientos para demostrar la viabilidad de sus proyectos.

Fue notorio en las explicaciones de los jóvenes, la búsqueda por conciliar dos dimensiones en conflicto: la tecnológica, precisa, predecible, programable y autoajustable, propia de los programas computacionales (software). La otra, la real, propia de la dinámica urbana, donde prevalece la anarquía, el conflicto de intereses, la falta de orden e incluso lo impredecible que puede resultar a mediano plazo.

Obviamente que los proyectos tenían un propósito vinculado con la innovación, pero me hacen suponer que existe un marcado interés de los jóvenes por buscar, en la tecnología, soluciones a diversos problemas de la ciudad; obviamente porque con el dominio en este tipo de herramientas es un campo donde se sienten cómodos y seguramente, porque las decisiones correspondientes a los aspectos político-administrativos se encuentran fuera de su alcance.

Por algunas preguntas relacionadas con la motivación que los llevó a desarrollar los proyectos, me aventuro a afirmar que la capacidad de observación, análisis y reflexiones en torno a su experiencia como habitantes de una ciudad, los lleva a buscar soluciones con sus recursos disponibles. Así las propuestas relacionadas con el transporte público se presentaban con base en su experiencia personal de usuarios de este tipo de transporte; por el contrario, aquellos usuarios de vehículos particulares desarrollaron proyectos relacionados con la disponibilidad de estacionamientos, alternativas para minimizar recorridos o disminuir el consumo de combustible.

Una constante de los proyectos presentados, más allá de sus particularidades, fue la preocupación sobre el medio ambiente y buscar minimizar los contaminantes o impactos negativos sobre nuestro entorno. Incluso más allá de la posibilidad de rentabilidad o viabilidad financiera del proyecto.

En el ámbito urbano hablar de ciudades sostenibles es sinónimo de ciudades conectadas y en las que se busca la optimización del tiempo y los recursos; esto es posible gracias al empleo de la tecnología, así se ha demostrado en muchas capitales mundiales de las hoy denominadas “smart cities”. Las ciudades inteligentes, como se han traducido se considera que son inteligentes no sólo en la forma en que sus gobiernos usan la tecnología, sino también en la forma en que controlan, analizan, planifican y administran la ciudad.

Este proceso mundial de transformación del mundo urbano, hoy por hoy, se ubica como la única solución para contener y reducir las repercusiones ambientales y las desigualdades sociales que la urbanización ha provocado.

Puede afirmarse que las nuevas generaciones están convencidas del enorme potencial que tiene el uso de la tecnología para generar nuevos esquemas de funcionamiento en las ciudades, no se trata sólo de resolver problemas existentes; sino de hacer más eficiente el uso de los recursos humanos, ambientales o financieros. Y es que, hay un impulso sin precedentes para que, a través de la innovación, logremos avanzar como sociedad en el objetivo de la sustentabilidad tan necesaria hoy en día.

Sin duda alguna, despertar en las generaciones de jóvenes la creatividad a fin de innovar posibles soluciones a viejos problemas, constituye no sólo un excelente ejercicio en su formación académica, que incentiva su capacidad de emprendimiento tan necesaria hoy en día; sino que además representa un escenario propicio para encauzar su habilidades y potencialidades en la solución de viejos problemas y en la construcción de un mundo mejor, con una sociedad menos desigual.