DEBATAMOS MICHOACÁN: Principios ecoeducativos

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Las Comunidades de Aprendizaje tienen un conjunto de acciones que permiten un diálogo abierto, horizontal, en complementariedad. (Imagen: especial)

Derivado de mis actividades profesionales, pero también sociales, incluso institucionales, mantengo un acercamiento con las comunidades de grupos en condición vulnerable, o bien, viviendo en precariedad.

Hace algunos meses concluí la investigación en la zona rural de Pátzcuaro, sobre la participación de la sociedad y jóvenes viviendo en adicciones, documento que transita a la preparación de un modelo de política pública, pero, además, camina también a la elaboración de la propuesta de una ley de convivencia social, importante para fortalecer el diálogo, y la resolución de conflictos de manera equitativa.

Desde esta perspectiva, el trabajo de investigación que se desarrollo fue realizado bajo una metodología de investigación cualitativa y desde un enfoque de complejidad.

De esta manera, impulsamos un trabajo relacionado con la participación social a través de una metodología de la Comunidad de Aprendizaje, un instrumento que continúa siendo novedoso para la atención de problemáticas vistas desde la complejidad.

Las Comunidades de Aprendizaje tienen un conjunto de acciones que permiten un diálogo abierto, horizontal, en complementariedad, en ecología de saberes, en alteridad, intercomunicación, tolerancia y respeto, situación que les permite conocer sus problemas y atenderlos desde la creación de planes de acción. Desde esta perspectiva, existe un conjunto de principios ecoeducativos que guían a las Comunidades de Aprendizaje y sus integrantes en sus interacciones, partiendo del reconocimiento de la interdependencia para la solución de sus problemáticas y mejora de las situaciones, lo que promueve el desarrollo de esquemas mentales que impulsan prácticas de generosidad, ética, persistencia, equidad, inclusión, justicia cognitiva, entre otras, las que entendemos de la siguiente manera: 

Interdependencia: los seres humanos somos parte de una totalidad, de una unicidad con la naturaleza, por ello, existe un reconocimiento de que somos o estamos siendo, en la medida en que nos relacionamos con los otros y con la naturaleza (la otredad y la mismidad, y con el otro que no es humano, sino ser vivo). Partiendo del reconocimiento de que formamos parte de un todo, aceptamos que no podemos sostenernos por nosotros mismos, igual que cualquier elemento del universo. Todos los seres humanos y todos los fenómenos existimos en dependencia de los otros y lo otro. En una ecocomunidad, nuestra posibilidad de trabajar para mejorar depende de las relaciones que se establezcan con los otros, lo que hagan los miembros de una colectividad, impactará en el resto de los miembros y en dependencia con las interacciones al exterior de la Comunidad; es decir privilegiamos a la comunalidad y damos la espalda a la individualidad y egoísmo.

Generosidad: es la acción que nos permite redistribuir conocimiento, actitud, deseos; pero también fortalece a ser vista como la posibilidad de cambiar la mentalidad de pobreza, por una mentalidad de abundancia, lo que nos genera una actitud mental de dar y compartir conocimiento, tiempo, escucha, protección, amor. Es darse cuenta y generar la consciencia de que cada uno de los individuos posee condiciones y cualidades que le permiten compartir con los demás (la complementariedad, la ecología de los saberes, la experiencia que es sabiduría y el conocimiento), a partir de una consciencia de abundancia que implica una resignificación y redistribución de los recursos personales, sociales y económicos: una sonrisa, un abrazo, atención, tiempo, escucha, conocimientos, experiencia, complementariedad, alteridad, propensión.

Ética: La capacidad de tomar decisiones para el bien o para el mal en el marco de las cuestiones axiológicas, deontológicas y en ética, es decir,  en autonomía, libertad, en respeto a la dignidad humana, es decir,  entendida como la actitud de asumir responsablemente los resultados y consecuencias de cada uno de nuestros actos y acciones a partir del entendimiento de los efectos que estos producen. No se es ético por temor o miedo, no se dejan de hacer cosas por miedo, sino por entendimiento de las consecuencias de mis actos. Conlleva la posibilidad de ser responsable de tus acciones y responder a la consecuencia de tus actos (causalidad).

Persistencia o perseverancia: Disfrutar de lo que se hace, persistiendo hasta cumplir las metas, objetivos o propósitos, encontrando la satisfacción y la realización en cada una de las acciones del proceso; es una forma de vivir el aquí y el ahora, disfrutando el camino a pesar de sus vicisitudes. Se nutre con la fortaleza interna que tienes y que, en el contexto de individualismo, se agranda y acrecienta para trabajar y llevar a un estado mental de alta templanza, superando la frustración.

Dialogicidad: Implica la razón compartida y la capacidad que tienen los sujetos de poder establecer bases de conversación en el mundo y de ellos mismos con la naturaleza. Supone la experiencia de establecer una relación con los otros a través del diálogo, reconociendo al otro/otra como mi igual. El diálogo es un proceso interactivo de lenguaje que requiere realizarse en una posición de horizontalidad, de complementariedad, de ecología de saberes, de alteridad, intercomunicación, tolerancia y respeto, en la que la validez de las intervenciones se encuentra en relación directa con la capacidad argumentativa (desde sus conocimientos y experiencia) y no con las posiciones de poder que ocupan.

Inclusión: Reconocimiento y aprecio a la diversidad no homogénea, sino social, cultural y sexual y a la pluriculturalidad y multiculturalidad (Giovanni Sartori) que unida a la interculturalidad entre diferentes puntos de vista, formas de ser, de pensar, de creencias, buscando integrarlas en la construcción del conocimiento social. Cada persona tiene habilidades, potencialidades, conocimientos y experiencias propias que aportan y enriquecen desde las diferencias; como expresa Boaventura de Sousa Santos, la ecología de los saberes.

Democracia y justicia cognitiva: Participación en los procesos políticos y en la construcción del conocimiento social, a partir de convivir, ser fraterno y transitar a la participación social, individual y política; implica que los saberes de los participantes puedan ser reconocidos e integrados, en una epistemología que valore y reconozca los conocimientos que se generan desde los actores sociales que participan en los procesos de investigación acción. Implica que los participantes igualmente se reconozcan como sujetos de saber, sujetos que producen conocimientos, y que esos conocimientos tienen tanta legitimidad como las de otras tradiciones de producción de conocimientos.

La ecoeducación nos proporciona caminos para convivir en unicidad con la madre Naturaleza, es decir, las corporalidades de los seres vivos en interacción con el agua, el aire, la luz, la tierra, en un ejercicio que permite avanzar en las crisis medioambientales, sociales, mentales, incluso la crisis del miedo que vivimos.